En los últimos meses, quizás llevado por una inercia laboral demasiado benigna, me he planteado meterme todavía en más charcos y convertirme en empresario.
En un rato me reuniré con mis más que probables dos socios para concretarlo todo.
Nunca he sido emprendedor, pero no sé por qué razón esto me huele bien y le veo color.
Ya os contaré.
23 marzo 2011
Picos y valles
Llevo un par de semanas vagueando en lo que se refiere a nuevos proyectos. La verdad es que el aluvión de trabajos conseguido en el mes de febrero nos ha llegado a ocasionar un tapón importante que, en alguna ocasión, he temido que provocara la pérdida de algún cliente
Por suerte no ha sido así y al final todo ha seguido su cauce. Presentaciones públicas, memorias y páginas web van viendo la luz. Cartelería y campañas de prensa, también.
Me queda una semana de tranquilidad.
16 marzo 2011
¿Instinto de supervivencia?
Mi mujer se avergüenza de mí porque no tengo reparos para nada. Soy como un animal oportunista que está a la que salta y aprovecha cualquier oportunidad para sacar tajada.
Hace unos minutos he pasado por casa de mi madre y, cuando he llegado, me la he encontrado a la puerta charlando con su vecina, que también tenía la puerta de su casa de par en par. Un sugerente olor me ha hecho entrar, sin pedir permiso, en casa de la vecina ante el asombro de mi santa.
¿Esto no serán...?
¡Qué!, ¿qué crees tú que es eso?
¡Cocochas!
¡Sí señor, cocochas recién hechas!, ¡aún están calentitas!
Pues, ¿sabes lo que te digo?, que me echaría a llorar ahora mismo sólo de pensar en cenármelas.
¡Pues toma, hijo, toma!, ¡llévate un platito y luego me cuentas...!
Mi mujer ya había desaparecido cuando salí de la casa con el plato lleno de cocochas en la mano.
Me la he encontrado en casa, metida en la cocina y mirándome con ojos desorbitados.
¡No me lo puedo creer!, ¡te juro que cuanto más te conozco, menos me creo que seas capaz de estas cosas...!
Cocochas para cenar.
08 marzo 2011
Alta política
Hoy he repartido dinero público con la misma facilidad que me saco un moco.
No sé por qué, pero mi mente tiende a unir la política y los desperdicios.
¿Qué mierda todo, no?
No sé por qué, pero mi mente tiende a unir la política y los desperdicios.
¿Qué mierda todo, no?
07 marzo 2011
Juegos de azar
Hoy, nuevo viaje relámpago a la capital regional para presentar propuesta gráfica a un nuevo concurso de ideas. Sí, ya sé que soy un ingenuo por pensar que un concurso público no esté amañado, pero siempre hay posibilidad de que el beneficiado sea aún más inepto que el benefactor y haya incluido un papel en el sobre que no debía o lo haya olvidado.
Porque esas cosas, la de la gilipollez llevada al extremo, pasan (¡vaya si pasan!)
O puede ser que uno de los licitadores se pase por el despacho oportuno en el momento oportuno y, mira tú, se lleve el trabajo con una simple llamada telefónica a su oficina para que envíen un nuevo presupuesto oportunamente modificado a la baja unos cientos de euros, qué casualidad, por debajo del potencial ganador.
O quizás, por casualidad, y haciendo pasillos en la corte, un postor se cruce, por puro azar, con el consejero de turno y tras unos sonoros palmetazos en la espalda le deslice disimuladamente al oido que se le estaría eternamente agradecido y, por lo tanto, en eterna deuda si, mira tú qué suerte, fuese agraciado en el inmediato concurso.
Y es que el azar, por mucho que los científicos se empeñen en demostrar lo contrario, tiene mucho que ver con ganar concursos públicos.
03 marzo 2011
Nunca llovió que no escampara
No es excusa, es realidad. Si no paro por aquí es porque no puedo.
Da algo de vergüenza decir, con la que está cayendo, que el mes de febrero ha sido fantástico. Día tras día se han ido confirmando presupuestos y saliendo trabajos. Y cada uno más interesante que el anterior y, en muchos de esos casos, con una futura gran repercusión pública.
Eso de ver tus trabajos repartidos por ahí, y a la vista de todo el mundo, alimentan mi vanidad de forma sana. La alimentan hacia adentro y hacia los míos en forma de orgullo personal y profesional. No es que vaya por ahí gritando que esto o aquello es mío, sino que me invita a apuntar con el dedo hacia una marquesina, una valla o una página de periódico y sentirme orgulloso de haber formado parte de algo que todo el mundo tiene a su alcance.
Clientes hasta ahora inalcanzables se han atrevido a apostar por nosotros. Trabajos hasta ahora imposibles de conseguir han terminado pasando por las pantallas de nuestros ordenadores. Festivales, memorias, campañas de prensa, radio y televisión que verán cientos de miles de personas, serán confeccionadas por nosotros.
Es la satisfacción de quien comienza un nuevo proyecto; de alguien por quien apostaron y esperaban mucho y que, meses después de duro trabajo, ve recompensado su esfuerzo.
Perdón por este ejercicio de coaching, pero no puedo por menos. Salgo cada mañana a trabajar con toda la energía que puedo, y generalmente me encuentro desánimo, ganas de tirarlo todo por la borda y pocas esperanzas de futuro.
Y creo, sinceramente, que ya va siendo hora de que alguien cuente una historia diferente.
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