Tengo
un día un poco complicado.
A la hora del Ángelus recibo a un representante del
obispado local para no sé qué cosa que quieren hacer y que debe ser muy
importante a juzgar por el secretismo. Y a la hora del ocaso visito a una
clínica especializada en interrupciones del embarazo para otra cosa también muy
importante que aún no estoy autorizado a revelar.
Esto me
recuerda a la conversación que el heredero de la corona de Escocia mantiene con
su leproso padre en su castillo: “Tú te unirás a los rebeldes desde el norte
mientras yo apoyaré a los ingleses con mis tropas desde el sur”. Al final quien
salió perdiendo fue la cabeza del pobre William Wallace.
Ya puedo
ver la mía rodando.