14 marzo 2012

Dicotomía


Tengo un día un poco complicado. 

A la hora del Ángelus recibo a un representante del obispado local para no sé qué cosa que quieren hacer y que debe ser muy importante a juzgar por el secretismo. Y a la hora del ocaso visito a una clínica especializada en interrupciones del embarazo para otra cosa también muy importante que aún no estoy autorizado a revelar.

Esto me recuerda a la conversación que el heredero de la corona de Escocia mantiene con su leproso padre en su castillo: “Tú te unirás a los rebeldes desde el norte mientras yo apoyaré a los ingleses con mis tropas desde el sur”. Al final quien salió perdiendo fue la cabeza del pobre William Wallace.

Ya puedo ver la mía rodando.

05 marzo 2012

Cuerpo a tierra

Acabo de trastabillarme al subir una escalera y he dado con mis huesos por el suelo. He mantenido íntegra mi dignidad al haberme ocurrido el traspiés en plena soledad, pero mi orgullo ha quedado tocado.

Igual que mi rodilla, mis vaqueros y mis nuevas Ray-Ban, que se han llevado la peor parte.

Por lo menos no me he roto la cadera, que a mi edad era casi lo más probable...

01 marzo 2012

Duda

¿Qué sentirán más los políticos que van dentro de los coches oficiales: velocidad o impunidad?

29 febrero 2012

Simples recuerdos


Recuerdo aquellas enormes monedas de diez duros entre mis manos. Una fortuna. También recuerdo a alguien que colocó en la vía una de ellas y esperó a que el tren pasase por encima. Recuerdo que lloraba.

Recuerdo aquellas mañanas de domingo de futbolín en el barrio. Después de misa había que gastarse la paga. Recuerdo que el dinero se iba rápido, y el domingo era muy largo.

Recuerdo la Sesión de Tarde de los sábados. Echaban pelis de vaqueros. Recuerdo que nunca podía verlas por culpa de la catequesis.

Recuerdo el fino hilo de humo azulado que despedía el cigarro de mi padre reposando sobre el cenicero. Agitaba mis manos a su lado y se rompía en mil pedazos, pero siempre se recomponía. Me recuerdo mirándolo.

Recuerdo las moscas pinchadas en las púas que tenía aquel tiesto de la ventana. Movían sus patas sin parar, a veces durante días. Recuerdo que a mi madre no le gustaba aquel cementerio.

Recuerdo aquella mano sobre el pecho izquierdo de mi vecina. Hubiera matado por que fuera la mía. Recuerdo que su recuerdo alimentó muchas de mis fantasías adolescentes.

28 febrero 2012

Silbando



¡Qué aburrición, Dios mío, qué aburrición!

Que si la cosa está fatal, que si vamos a peor, que si esto no hay quien lo arregle, que si esto se alarga mucho no sé si podré aguantar, que si no se ve la luz al final del túnel, que si todo el mundo está igual, que si cada día hay más tiendas cerradas, que si no sé dónde vamos a parar, que si…

“¿Y vosotros, qué tal vosotros?. Pues mira, vamos tirando”. Y punto final a una conversación que ya agota. Buena gana de incrementar el cataclismo diciendo que igual que todos o pasar por soberbios diciendo que no paramos. Así que tono grisáceo en todas las conversaciones y pose de perfil.

Y, dicho lo anterior, también diré que tengo ahora mismo en cola: una memoria anual, otra quinquenal, la implantación de una imagen corporativa para 5 tiendas que incluye toda la rotulación, la papelería, escaparates, formularios, luminosos, fachadas…, la programación mensual de un centro comercial, un stand para una feria en Argel, otro para una feria en Extremadura, un catálogo multimedia, tres páginas web, una campaña de exaltación regional, …

Aquí, como en la mili, a pasar desapercibido.