Tengo
comprobado que nadie se lee los correos electrónicos, y aquellos pocos que lo
hacen los leen deprisa y corriendo. Hacen una lectura en diagonal para ahorrar
tiempo y lo que consiguen es no enterarse de nada.
Ayer mi
móvil comenzó a sonar a las 23:15. El número que aparecía no pertenecía a nadie
conocido, así que descolgué con la incertidumbre de saber quién sería mi
interlocutor a unas horas tan intempestivas. Era el padre de uno de los
compañeros de mi hijo con los que pasaremos el fin de semana compartiendo casa rural en Asturias preguntándome cómo llegar hasta allí, porque llevaban ya un
rato dando vueltas y no eran capaces de encontrarla.
-¿Encontrarla?,
¿la casa rural?, pero…¡pero si el día de llegada era mañana!, ¡si hoy no…!, ¿me
estás diciendo que ya estás en Asturias?
-¿Pero
vosotros dónde estáis?, ¿no era a partir de hoy?
-¿Pero
no te has leído el correo electrónico?
-¿Entonces…no
podemos dormir hoy allí?
Yo me
encargué de reservar la casa rural hace meses porque me veía venir que nos
quedaríamos sin alojamiento, y no me equivoqué. Quienes no lo hicieron con
suficiente antelación se han encontrado con muchas más dificultades y han
terminado alojándose donde buenamente han podido. Puesto que la casa rural era enorme, poco a poco se fueron apuntando “familias afines” con las que hemos
hecho buenas migas y que nos parecen personas razonables. Razonables, sí, pero
despistadas.
Me
marché a la cama con el disgusto de sentirme en parte culpable, aun sabiendo
que todo había ocurrido por no leer bien un correo
electrónico.
Nosotros
saldremos hoy viernes nada más terminar de comer y llegaremos algo antes de la
caída de la noche. Puesto que el torneo en el que participan nuestros hijos ha
empezado ya y nos vamos a perder los dos primeros partidos, pasaremos el día
del sábado disfrutando de la costa asturiana, la gastronomía local y unos
paisajes inmejorables. Allí esperaremos el resultado del último partido, que también nos perderemos, y organizaremos el día siguiente.
Si todo
va bien, el domingo asistiremos a la fase final y aún nos dará tiempo a volver
a casa para disfrutar de nuestra irreconocible selección española.
Hala,
hasta el lunes.
