Encontré una Asturias desconocida. Bonca y áspera como nunca.
Nada más pasar el túnel, la presencia de dos furgonetas de la Guardia Civil enrareció
el ambiente. Eran guarcias civiles de esos que asustan sin necesidad de llevar
tricornio. De esos con medidas de armario ropero y boina verde.
Por el camino, más furgonetas detenidas en el
arcén y patrullas a las que adelantábamos cada ciertos kilómetros. Avisos en
las pantallas de la carretera para que los camioneros se detuvieran en tal o
cual punto para, luego lo descubrí, agruparse y continuar su ruta escoltados.
Y de pronto me vinieron a la memoria imágenes
que pasaron desapercibidas para mí hace unos días. Imágenes de Telediario
llenas de humo y barricadas. Y violencia, mucha violencia.
Pasamos sobre decenas de lugares que aún
mostraban los restos de aquellas batallas. Señales sobre un asfalto derretido
en parte que eran síntoma inequívoco de haber estado expuestos a altas
temperaturas. Señales circulares de neumáticos ardiendo. Cada 500 metros, una.
Toda una estrategia bien planificada de guerra de guerrillas.
Los niños jugaron, y no lo hicieron mal.
Sufrieron lo suyo, pero llegaron lejos. Se sobrepusieron a una grada atronadora
y unos contrincantes marrulleros. Con diez años, pero con síntomas de estar
incubando algo que no me gustaría tener dentro.
La culpa no es suya. Debe ser difícil jugar
al fútbol por las tardes después de haber despedido a tu padre por la mañana
sabiendo que se va a la guerra. A una guerra que lo invade todo con pancartas,
soflamas y comentarios. Me los imagino hablando durante la comida: ¿qué tal
esta mañana, papá?; pues todo bien, organizamos media docena de barricadas y
lanzamos unos cohetes a la Guardia Civil. Luego apedreamos a unos camioneros y
bloqueamos varias carreteras; ¡Cómo mola!, ¿puedo ir contigo mañana?
1 comentario:
No sé porqué hay profesiones o sectores, o lo que sea, que a la hora de protestar por lo suyo creen que tienen patente de corso para hacer el bestia: mineros, agricultores y alguno más.
Incluso ya creo que a veces se pasa la barrera entre el vandalismo y la criminalidad grave. Hacer una barricada de neumáticos con intención de prenderle fuego en el interior de un túnel es una conducta claramente criminal.
Publicar un comentario en la entrada