11 abril 2012

Cartón piedra



Entre Semanas Santas, pitos y flautas, llevo casi 10 días sin aparecer por aquí. Cierto es que lo he intentado un par de veces pero no he encontrado motivos para decir nada. Hoy tampoco.

Ayer mantuvimos una esperadísima reunión en Madrid a la que llegamos 45 minutos tarde. Accidente en la A6, a la altura de Majadahonda, incendio de un camión de Coca Cola en los túneles de la M40 y caos generalizado. Un atasco pone a todos al mismo nivel. Da igual que seas portugués y vayas metido en un coche de no sé cuántos millones y juegues al fútbol. El tipo del carril de al lado, en este caso yo, está igual de resignado. Claro, que cuando la cosa se desatasca, la forma de ver la vida de cada uno sigue por rutas opuestas: yo, a sentarme con un tipo en la planta noble de un megaedificio de oficinas a rogarle que me dé las migajas de su presupuesto de marketing; él, a trotar un ratito en pantalones cortos y a echar el resto del día paseándose en megacoches y zumbándose a todas las rubias que se le ponen a tiro. Mierda de atascos.

Luego tuve que acercarme hasta el centro para hacer otras gestiones, entre ellas sentarme en el Rodilla de Serrano a tomar un cafetito. Me encanta el barrio. Es como un parque temático de las apariencias y los conjuntos imposibles. ¿Por qué los ricos tendrán ese gusto para mezclar colores?. Yo no sería capaz de ir por ahí con una americana azul cruzada, de esas con botones dorados, camisa azul celeste, pantalones verdes y zapatos nuevamente azules. Y siempre, pero siempre, pañuelo en el bolsillo. Verde, por supuesto. Qué valor. Qué cojones. Qué maravilla.

Soy feliz paseando, viendo tiendas, degustando ropa que no me pondría. Cazadora, 2.800; pantalones, 1.640; zapatos, 480. “Pues no son tan caros”, me sorprendo pensando.

Seré gilipollas…

2 comentarios:

rickisimus2 dijo...

Cierto: todos, absolutamente todos con pañuelo. Casi agradezco no salir mucho, porque no resistiría tanto pijerío.

AdMiles dijo...

Yo creía que cuando hacían en la TV programas de esos de ricos, más bien ricas, yendo de compras eran de coña. Es lo que tiene la "inorancia" de vivir en el mundo rural, que dirían ellos.