30 marzo 2012

Impuestos, tasas y precios públicos


Ayer estrené mi nuevo carnet de abonado al servicio de alquiler de bicis municipal. Una gozada, tú.

La primavera y el otoño son lo mejor de esta ciudad, que arde en verano y es un auténtico congelador en invierno. Y pasear en bici con los 18 grados que disfrutamos cada día desde hace ya algunas semanas es algo impagable. Bueno, sí. Se paga mediante un precio público de risa: 20,60€ anuales. Y por ese miserable precio tienes tropecientas bicis a tu servicio distribuidas por toda la ciudad para que puedas ir haciendo etapas o recorridos cortos sin tener que utilizar el coche y mejorando tu salud. Porque nuestro Gobierno Municipal siempre vela por sus ciudadanos.

El caso es que va uno por la calle sorteando peatones y saludando a una parroquia que me mira entre sorprendida e incrédula. Porque ver a un cuarentón que va por ahí diciendo que no hace ejercicio desde que hizo la mili a principios de los noventa montado en una bici con cestita es algo, como poco, sorprendente. Pero que me da lo mismo. Que yo, a pedalear. Eso sí, doy fe de que esta ciudad está asentada sobre 5 colinas, tal y como narra William Bradford en su “Viaje por España y Portugal”, y para un recién llegado a esto de las dos ruedas eso no deja de ser una putada (¡deja ya de reírte, AdMiles!)

En fin, que con la venia del ciclista farinato, seguiré practicando y disfrutando de las cuestas hasta la llegada del tórrido verano. Siempre y cuando sean hacia abajo, claro.