28 marzo 2012

Desde el otro lado

Soy guapa, y me encanta arreglarme.

Cada mañana me levanto un buen rato antes de lo debido para acicalarme. Me pinto cuidadosamente y elijo la ropa que mejor se adapta a mi cuerpo. Procuro resaltar lo mejor de mí: mis pechos, mis caderas, mis piernas… Casi siempre elijo camisetas ceñidas y minifalda. Me miro al espejo, combino colores y cuando todo está como yo quiero pienso en ellos. En aquellos con los que me cruzaré nada más salir a la calle. Esos que no quitarán ojo a mi escote, que mirarán descaradamente mis piernas, que repasarán mis curvas. Esos a los que puedo ver reflejados en los escaparates que se dan la vuelta para escrutar mi culo…

Y entonces saco del armario esa chaqueta larga de lana que vuelve rectilínea mi silueta, y ese bolso que llevaré en bandolera tapando mi trasero, y ese fular de colores que tapará mi pecho.