Soy guapa, y me encanta arreglarme.
Cada mañana me levanto
un buen rato antes de lo debido para acicalarme. Me pinto cuidadosamente y
elijo la ropa que mejor se adapta a mi cuerpo. Procuro resaltar lo mejor de mí:
mis pechos, mis caderas, mis piernas… Casi siempre elijo camisetas ceñidas y
minifalda. Me miro al espejo, combino colores y cuando todo está como yo
quiero pienso en ellos. En aquellos con los que me cruzaré nada más salir a la
calle. Esos que no quitarán ojo a mi escote, que mirarán descaradamente mis
piernas, que repasarán mis curvas. Esos a los que puedo ver reflejados en los
escaparates que se dan la vuelta para escrutar mi culo…
Y entonces saco del armario esa chaqueta
larga de lana que vuelve rectilínea mi silueta, y ese bolso que llevaré en
bandolera tapando mi trasero, y ese fular de colores que tapará mi pecho.
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