Durante toda mi trayectoria profesional me he cruzado, de formas diferentes pero constantes, con un tipo que me ha hecho la vida imposible por unos u otros motivos. Me ocurre algo parecido al pobre Phil y, día tras día, todo parece repetirse.
Unos días lo llevo mal y otros peor. Hoy, lo llevo peor. (¡Maldito hijop***!)
Así que he decidido cambiar de imagen y me he comprado un aparato de esos para quitarse los pelos de cualquier parte del cuerpo y pelarme. De ahí a empezar a utilizar cremas y aftershave hay un paso muy pequeño. Porque yo soy uno de esos tipos de la España profunda que se afeita con máquina eléctrica y no utiliza aftershave, ¿qué pasa?
Pero a partir de hoy me convertiré en el tipo que sale en la foto de la caja y que mira así, como de lado, con una barba de tres días (que viene incorporada en una de las cuchillas que trae el "pelador", o eso pone en el folleto), y sin un pelo más en el resto de su anatomía.
Que ya iba siendo hora, coño (con perdón)
5 comentarios:
Yo me pelo la cabeza, pero eso de pelarse el cuerpo... ¡uffff!
Primero pregúntale a la parienta si te quiere ver como un bebé, no vaya a ser que no le ponga ABSOLUTAMENTE NADA y te tenga a dos velas hasta que te vuelva a crecer el vello.
Alea iacta est.
Me he quedado como nuevo. Me veo hasta más joven.
Aún recuerdo los meses que tuve que afeitarme el pecho para una producción; siempre antes de comenzar la función....qué picor.
Ya contarás qué dice tu santa. También nos contarás si tienes picores. Insisto, una cosa es arregladito y otra es ir como una muñeca de Famosa.
Pues mi santa, querido Rick, tiene buena culpa de todo esto... Y sí, voy arregladito, no como una bola de billar.
Eleuterio: pica. Y pica bastante.
Pero cuando decide uno mejorar su estética, algún precio ha de pagar.
Publicar un comentario en la entrada