No termina de desperezarse el nuevo año y ya surgen las primeras teorías de que va a terminarse de golpe. Que si la profecía Maya, que si Nostradamus, que si Luis de Guindos...
Y la gente se lo cree, que es lo más sorprendente de todo.
Pero supongamos que eso de que "vamos a morir todos" es cierto y que un día de este año...pongamos que el próximo jueves, va esto y se termina. ¿Cuándo comenzaría el fin del mundo?, ¿a las doce en punto?, ¿a las nueve menos veintisiete?, ¿a las seis y siete minutos?... Y si así fuera, ¿hora de dónde?, ¿hora oficial española?, ¿hora oficial de los Estados Unidos de América?, ¿o quizás de la república de Vanuatu?. Porque supongo que el mundo se terminará a alguna hora. Vamos, digo yo.
Y si así fuera, ¿sería a las once y treinta y dos minutos...hora solar u oficial?
Y si el mundo se acabase, ¿sería sólo el mundo o todo el universo?, ¿merecería la pena largarse por ahí a otro sistema solar o sería un viaje echado en balde porque todo se terminará al mismo tiempo?, ¿y si el universo entero se apaga, qué queda?
Yo creí que el mundo se terminaría el día en que vi a Mario Conde dando lecciones de macroeconomía en la tele por entregas, pero no. Y luego pensé que el mundo explotaría cuando nombraron a la Botella alcaldesa, pero tampoco. También me eché a tierra cuando Rajoy subió los impuestos tres cuartos de hora después de decir en la tele que nunca lo haría, pero no pasó nada. Y más tarde cuando vi a la Pantoja dando las uvas y pidiendo trabajo para todos aquellos que ella misma había dejado en el paro cuando les robó su dinero junto con el bigotudo de su novio.
Esto no explotará nunca. Y mira que hay razones para hacerlo.
2 comentarios:
Lo aguantamos todo, todo y todo.
Tú ya sabes que sí, que "aquí va a pasar algo gordo"
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