31 diciembre 2010

Mañana será otro año (mira que somos tontos)

Feliz año para todos.

Y muchas gracias.

28 diciembre 2010

Regalos

Estoy en pleno proceso de Reyes Magos, así que me he agenciado un par de entradas para un musical del que todo el mundo habla bien y una noche en un hotel justito encima del teatro para rematar la escapada.

Sólo me falta un toque de lencería para envolverlo todo.

Para ella, no para mí.

Que sois todos muy malos.

26 diciembre 2010

Navidad en bolas

Me encanta la Navidad. Siempre me ha gustado.

Pero de un par de años a esta parte me gusta aún más. Resulta que como madrugamos tanto tantísimo para ir a trabajar (bueno, mi mujer, al ser funcionaria, madruga para tener más tiempo para no hacer nada de nada...) dejamos a los niños a dormir en casa de la abuela.

Así que aprovechamos la soledad para desfogarnos y recorrernos la casa en pelotas probando lugares y posturas imposibles y dando rienda suelta a nuestra temporal "impaternidad". 

Menos los fines de semana, que no hay excusa y los niños vuelven a casa.

Estoy deseando que llegue el lunes.

21 diciembre 2010

Tetas

Sí, reconozco que me gustan. Cada uno tiene sus obsesiones, aficiones o perversiones, y en mi caso son las tetas. Y si me pide alguien colocar el tema en alguna de las categorías anteriores, pues iría a una u otra en función del día o de la hora.

Hoy me he pasado el día en la insaciable capital regional de despacho en despacho, entreverando las visitas con cafés. En mi primera visita las tetas no eran muy allá, aunque quizás por el hecho de estar claramente ensombrecidas por una enorme barriga de embarazada que hacía que la camisa quedase más bien ablusada y, por tanto, ocultase las curvas otrora generosas y ahora más bien escasas. Cosas de la preñez.

En el café se me cruzaron unas enormes, turgentes y más que bien puestas tetas que asomaban su canalillo a través de un generoso escote de color negro. Iban, las tetas, más que bien acompañadas por una simpática cara con labios carnosos, cejas muy bien perfiladas y pelo castaño con media melena. Los tacones que remataban sus largas piernas embutidas en medias negras, realzaban aún más, si cabe, un perfil de ensueño que provocó una excesiva salivación por mi parte que tuve de contener engullendo un huevo relleno. Cosas de la media mañana.

Pero las tetas que realmente me impresionaron fueron las últimas. Unas caídas pero enormes tetas bien sujetas por el armazón, más que evidente, que las rodeaban en forma de sujetador sin relleno que, clararmente, marcaba el top marrón que su dueña vestía. Ni su pelo cardado ni sus pobladas cejas podían hacerme olvidar aquellas rotundas ubres que se me mostraban cual racimos de uvas sin cosechar y deseando ser palpados, sino sujetados tiernamente, por unas manos que bien podrían ser las mías. Cuando se levantó y me dio la espalda...¿qué pensará una mujer con esas curvas cuando le da la espalda a un hombre?... no pude por menos de descubrir que su culo adolecía de una falta de materia magra que había sido absorbida por otra parte de su anatomía que, disimuladamente, o eso creo, yo intentaba no perderme en el momento en que se diera la vuelta. Se acercaba a la mesa como para apoyarse. Como para apoyarlas. Como para..."apollármelas". Cosas de la imaginación.

En fin, que hay días en que uno no está más que para aquello que le pide el cuerpo.

19 diciembre 2010

Retrato íntimo

Llevo casi dos semanas excretando todo tipo de mucosidad de formas y consistencias diferentes.

Nunca pude imaginarme que estuviera tan sucio por dentro.

10 diciembre 2010

Lo infinito. Lo diminuto

Me gusta llegar a la ciudad por la noche, cuando las sombras confunden y las luces engañan. De noche, la ciudad parece casi infinita, y se alarga de forma casi inabarcable para la vista.

Los que la vivimos, sabemos que muchas de esas luces pertenecen, no ya a urbanizaciones dormitorio, sino a pueblos cercanos que ejercen también esa labor de dormideros de la capital y que, tras la anochecida, confunden sus limites con los capitalinos formando una gran urbe. Todo mentira.

No es difícil otear el horizonte desde cualquiera de los altos que esta ciudad tiene para ver que la ciudad, en verdad, se termina pronto. Y tras sus últimos edificios aparecen montes llenos de encinas, cuando no extensas llanuras de secano que la rodean y empequeñecen. 

Me gusta descubrir, desde dentro, las afueras. Y creer, desde las afueras, que el interior es más grande de lo que realmente es.

En mi época de tiburón, subía siempre que podía a las torres Kio para descubrir, desde cualquiera de aquellas enormes plantas diáfanas o, mejor todavía, desde uno de sus despachos suspendidos en el aire, que las grandes ciudades también terminan. Y que lo hacen igual que las pequeñas. Llega un momento en que alguien compra un piso en el último edificio a partir del cual la ciudad termina.

Todo es cuestión de perspectiva, y desde allí arriba la ciudad no parecía tan grande. Tenía fin. Era dimensionable a simple vista.

A la vuelta, siempre, imaginaba mi ciudad como infinita. El reguero de luces me lo confirmaba.

03 diciembre 2010

Chau

Acabo de escuchar que la D.G.T. calcula para este puente 7 millones de desplazamiento en vez de los cinco de otros años...

Da la impresión de que todo es mentira, o que aquello de que "de perdidos, al río", es una verdad como un templo.

Yo, por si acaso, me largo hasta el miércoles.

01 diciembre 2010

¡Tonto a la vistaaaaaaaa!

Oye, que ya me enteré de lo tuyo. La verdad es que no he querido llamarte por lo delicado del tema pero...¿qué tal estás?
Pues voy mejorando, no creas. Me ha costado asumirlo... Mira, hasta me he apuntado a yoga y estoy dejando de fumar, así que algo voy avanzando. No me queda otra.
¿Y qué pasó?
Pues mira, chico, que los tíos sois todos tontos. No tiene más que pasaros una por delante con un buen par de tetas y un buen culo, chasquear los dedos y ¡zas!, os vais detrás como perritos.
¿Pero tú sabías algo?
¡Qué iba a saber yo!, ¡pero si al finalizar el verano se le veía encantado de la vida y con proyectos,! ¡si se encargó él solito de decorar el salón y poner el aire acondicionado!, y ahora, mira, va y me dice que quiere vivir su libertad y probar cosas nuevas. ¡Cosas nuevas!, ¡ya decía yo que las ideas esas que me traía a la cama salían de alguna parte!
¿Y ahora?
Pues mira, p'alante. Tirando de los niños para que no sufran y haciendo de tripas corazón. Supongo que esto, lo mío, lo tenía ya muy visto y quería explorar carnes nuevas. Qué le vamos a hacer. Y mira que lo habíamos pasado mal al principio y, ahora, que ya podíamos mirar para adelante sin demasiados problemas, me viene con estas. Lo dicho, los tíos sois todos tontos.