Tenemos un problema.
¿Ah, sí? ¿y cuál es?
Mi hijo quiere ser novio de tu hija, y me ha dicho que te pida permiso.
Pues mira, mientras me pida permiso, se lo concedo. Y no veo mayor problema hasta que llegue un día en que no nos pidan permiso para nada. Tiene permiso hasta ese día.
24 noviembre 2010
18 noviembre 2010
Mi vista favorita
Y es que no puedo por menos. Cada vez que paso por allí, no puedo resistirme a hacerle una foto.
Y lo hago siempre que estoy cerca.
Y lo hago siempre que estoy cerca.
Amar a la patria
¿Ama usted a su país?
¿Estaría dispuesto a dar su vida por su patria?
¡Muérase ya!, !ella lo necesita!(*)
(*)
¿Estaría dispuesto a dar su vida por su patria?
¡Muérase ya!, !ella lo necesita!(*)
(*)
16 noviembre 2010
Opción de vida
Un buen día, hará más o menos veinte años, visité a mi peluquero. Muy cortito, le dije. Y cuando terminé, subí a casa y me metí en la ducha, me planté ante el espejo y...
Hasta entonces yo presumía de flequillo. Mi raya en el lado izquierdo marcaba un flequillo perfecto que caía lo justo sobre mi ojo derecho. Un flequillo hermoso que se levantaba con la brisa del aire y que yo atusaba con mi mano diestra con un movimiento estudiado ante el espejo que dejaba surcos en mi pelo hasta la parte de atrás de mi cabeza. Me encontraba guapo.
...me peiné hacia atrás. En ese instante borré muchos años de mí mismo y nació otro yo que se mantiene hasta ahora. Cada pelo volvió a su ser natural y ni la raya ni el flequillo volvieron a hacer aparición en mi vida. Mi pelo corto adquirió una personalidad propia y, como si cada uno de ellos hubiera decidido voluntariamente adherirse a aquella revolución, ocupó su sitio perdido. Y desde entonces cada día me cepillo, porque yo soy de los que se cepilla el pelo, hacia atrás. Y mi pelo, que mantiene su levantisca opción de vida, se recompone de su lucha con la almohada y vuelve a su ser como si nada.
Ayer, mientras caminaba por la calle, decidí que en cuanto tuviera un momento entraría en alguna tienda con empaque y no saldría de allí hasta haberme comprado un par de americanas y un abrigo de paño que acompañar a una buena bufanda.
Espero que mi yo reaccione de la misma forma que lo hizo mi pelo.
13 noviembre 2010
¡Ponme otra!
Hoy, me duele la cabeza.
Y me duele porque ayer por la tarde cometí la imprudencia de tomarme un par de martinis con limón que me preparó una amiga mientras le solucionaba un problema en su portátil.
Dos mierdamartinis, y estoy hecho unos zorros.
Le echaría la culpa a la edad, pero la verdad es que yo soy así de nenaza para el alcohol.
05 noviembre 2010
De incógnitas y frutas voladoras
Ha sido una semana intensa, y no he parado ni un minuto. Tengo la suerte de poder comer en casa todos los días, e incluso algunos días dispongo de 20 ó 25 minutos para ralentizar un poco la maquinaria y tomarme un pequeño descanso. Pero no ha sido este el caso y prácticamente he salido de casa con el último bocado aún a medias de masticar.
Así que hoy, único día que puedo ir a buscar a los niños al cole y estar un rato con ellos viendo como juegan en el patio, he acordado con mi mujer quedarme en casa para calmar mi inercia semanal. Y aquí estoy, sentado frente al portátil sin ni siquiera una radio como ruido de fondo.
Y es que esta semana todo se ha acelerado. Los trabajos pendientes parece que han sido encontrados en el fondo de algún cajón y han comenzado a salir con plazos de entrega ya cumplidos, así que nos ha tocado correr. Además, se han añadido a casi todos ellos otras aplicaciones diferentes que no estaban previstas y que han ocasionado un pequeño tapón en nuestra engrasada maquinaria que ha desembocado en un viernes caótico.
Lo peor de todo es que no te dejen hacer cosas, o que te planteen trabajos para que los desarrolles y que más tarde cualquier "técnico" de la casa te obligue a deshacer lo ya hecho para terminar realizando un trabajo mediocre.
Es bastante frustrante que te contraten como profesional de un sector, que supuestamente confíen en ti y en tu criterio para que una vez presentado el trabajo todo se venga abajo porque "el color no me gusta" o "no lo van a entender si lo hacemos así".
Y tengo envidia. Me dan mucha envidia aquellos capaces de convencer a un cliente para realizar anuncios arriesgados, para embarcarse en propuestas aparentemente disparatadas o para, sencillamente, hacer llegar un mensaje con sentido del humor. Envidia cochina, es lo que tengo.
Estoy harto de oir hablar de la crisis, de que todo está fatal, de que no hay dinero...y ver cada día como se entierran fajos de billetes en inversiones publicitarias absurdas y obsoletas, o en luchar porque un certamen musical cuente con un puñetero díptico para escuchar excusas absurdas del por qué no es necesario.
La parte buena es ir caminando por la calle y ver cosas tuyas, cosas en las que has puesto tu ilusión y tus ganas, dispersas por cualquier parte. Y poder decir a tus hijos desde el coche: "mira, eso de ahí lo ha hecho papá", aunque realmente, materialmente, no haya sido yo el creador. Pero parte, nadie podrá decir nunca lo contrario, sí que es mía.
Siempre, desde que tengo memoria, he dado lo mejor de mí mismo en los momentos críticos. Y esta semana ha sido uno de ellos.
Memento mori
Ayer, que iba igual de elegante y distinguido que antier, nadie se dio cuenta.
Salvo mi mujer, que con sonrisa socarrona me preguntó si había causado el mismo furor entre el público femenino y maduro.
Las mujeres son muy malas.
03 noviembre 2010
Piropos
Caminaba yo por una céntrica calle a eso de las tres y cuarto de la tarde cuando una voz a mi espalda llamó mi atención...
-Impecable. Va usted impecable.
-¿Cómo dice?
-Zapatos limpios, perfectamente conjuntado... Digo que va usted impecable. Esa es la palabra: impecable.
-Pues muchas gracias, señora, pero que muchas gracias.
La señora en cuestión superaba los sesenta, y el caballero impecable era yo.
Miratú.
-Impecable. Va usted impecable.
-¿Cómo dice?
-Zapatos limpios, perfectamente conjuntado... Digo que va usted impecable. Esa es la palabra: impecable.
-Pues muchas gracias, señora, pero que muchas gracias.
La señora en cuestión superaba los sesenta, y el caballero impecable era yo.
Miratú.
01 noviembre 2010
Fin de semana de difuntos
Y es que a este paso voy a terminar en el hoyo...
Ayer, en El Narizotas:
Ayer, en El Narizotas:
- Revuelto de gulas (y algo más que no recuerdo)
- Ensalada templada de langostinos
- Pan con tomate y jamón
- Bacalao con salsa de cabrales y coulís de tomate
- Cochinillo de Segovia asado
- Milhojas de crema y chocolate
- Entrante a elegir (espárragos, langostinos...)
- Pierna de cordero
- Buñuelos de crema y chocolate
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