Hoy he aprendido a abrir un blog en blogger y a colgar un video de youtube.
Y es que estoy haciendo un curso de social media y marketing en internet desde las siete y media de la tarde hasta las diez de la noche. Y hasta los huevos es como llego a casa.
Porque a mí, personalmente, me importan un huevo los social media. Vamos, que me parecen todos una solemne estupidez para aburridos e indolentes. Una forma como otra cualquiera de cultivar la vanidad y el ego del protagonista y vanagloriarse de sus más íntimas miserias.
Nada tienen que ver con este blog, harto interesante a la par que humilde.
¿Para qué coños quiero yo decirle a la gente lo que estoy haciendo en este momento, o con quién me he acostado o de qué color eran mis heces?, además, ¿a quién le importa?
Yo prefiero verter mis cosas a un contenedor de forma anónima y sin la más mínima esperanza de que alguien me lea, pero aún en el caso que alguien lo haga, que no sea capaz, salvo error u omisión involuntarios, de saber quién soy. Sí, ciertamente que he dado algunos datos más o menos clarificadores sobre mi vida, pero lo suficientemente vagos como para que alguien tenga que molestarse mucho para descubrir mi verdadera identidad. Vale, que yo he investigado por ahí y, tirando del hilo, he llegado a descubrir cosas de otros, pero sin más interés que el de llegar a saber qué había detrás de una tapadera como esta. Una vez descubierto el bicho, se le deja vivir.
Hoy he aprendido qué es un blog, y no me interesa. Yo creía que era otra cosa, que no había nada detrás o que todo estaba allí y no al otro lado. Que todo era mentira. Y mentira es. Una gran mentira. Todos mienten. Yo miento. ¿O no?. Nunca lo sabré. Además, no me importa.