30 septiembre 2010

Decepción

Hoy he aprendido a abrir un blog en blogger y a colgar un video de youtube.

Y es que estoy haciendo un curso de social media y marketing en internet desde las siete y media de la tarde hasta las diez de la noche. Y hasta los huevos es como llego a casa.

Porque a mí, personalmente, me importan un huevo los social media. Vamos, que me parecen todos una solemne estupidez para aburridos e indolentes. Una forma como otra cualquiera de cultivar la vanidad y el ego del protagonista y vanagloriarse de sus más íntimas miserias.

Nada tienen que ver con este blog, harto interesante a la par que humilde.

¿Para qué coños quiero yo decirle a la gente lo que estoy haciendo en este momento, o con quién me he acostado o de qué color eran mis heces?, además, ¿a quién le importa?

Yo prefiero verter mis cosas a un contenedor de forma anónima y sin la más mínima esperanza de que alguien me lea, pero aún en el caso que alguien lo haga, que no sea capaz, salvo error u omisión involuntarios, de saber quién soy. Sí, ciertamente que he dado algunos datos más o menos clarificadores sobre mi vida, pero lo suficientemente vagos como para que alguien tenga que molestarse mucho para descubrir mi verdadera identidad. Vale, que yo he investigado por ahí y, tirando del hilo, he llegado a descubrir cosas de otros, pero sin más interés que el de llegar a saber qué había detrás de una tapadera como esta. Una vez descubierto el bicho, se le deja vivir.

Hoy he aprendido qué es un blog, y no me interesa. Yo creía que era otra cosa, que no había nada detrás o que todo estaba allí y no al otro lado. Que todo era mentira. Y mentira es. Una gran mentira. Todos mienten. Yo miento. ¿O no?. Nunca lo sabré. Además, no me importa.

27 septiembre 2010

Vigesimo séptimo día del mes nono del primer año de la segunda década del vigesimoprimer siglo

El sábado me llevé a toda la familia a ver, de nuevo, Avatar. Me encanta la peli. Me parece un espectáculo de tal magnitud que sería capaz de meterme ahora mismo a verla de nuevo para saborear detalles nuevos que, ante semejante barbaridad de matices, a buen seguro me he perdido. Y al salir, unos vermicelli neri para cenar. Me encantan los vermicelli neri.

Y el domingo, salida fracasada a por setas. Eso de que el padre diga que no hay porque no ha llovido, y el resto de la familia se empeñe en que sí, es lo que tiene. Paseo hasta el prao para volvernos por donde habíamos venido. Además, con una mañanita de esas engañosas en las que el sol luce reluciente y sin nubes que le estorben pero viene acompañado de un viento puñetero que estropea la postal. En fin.

Y hoy, paseo hasta la capital autonómica para medrar, pero sin el menor éxito. No concibo que alguien pueda cerrar una cita hace una semana y olvidarse de ella. Menos mal que uno tiene amigos hasta en el infierno, digo hasta en la administración, y conseguí encontrar a alguien que me invitase a comer. Menú del día: patatas a lo pobre, chuletas de cerdo y mousse de chocolate blanco.

Y eso es todo.

Fin de la transmisión.

25 septiembre 2010

Entrada en boxes

Me viene bien el fin de semana después de una semana tan ajetreada, y como antesala a otra no menos divertida. En el estudio hemos llegado a la conclusión de que la crisis ha terminado, y que lo ha hecho de golpe y porrazo en el mejor momento, cuando tenemos capacidad de reacción y un plus de energía que yo aporto y que veo que me agradecen. Estoy contento.

Yo soy de agenda de mano. Nada de blackberries ni eso que ahora llaman smartphones. Sí, tengo un chisme de esos, pero lo utilizo para hablar por teléfono, hacer fotos y para ponerlo encima de la mesa y presumir de teléfono, aunque lo importante, y lo que miro, es una agenda de piel que me regalaron hace unos años y a la que le añado cada año un nuevo recambio de anillas. Y me la he traído a casa para poner en orden la semana, que empieza el lunes en la capital regional y finaliza de nuevo en Farinatolandia, con algún paso intermedio en alguna otra provincia del lejano oeste.

Esta tarde vamos a volver a ver Avatar. La primera vez fuimos sólos, sin los niños, pensando que les daría miedo, pero el verano y la presión de sus primos les obligó a disfrutar de la película en dvd, y les gustó tanto que han sido ellos los que nos lo han pedido. Y yo, encantado. Mucho me temo que lo uno llevará a lo otro y terminaremos cenando por ahí y alargando la velada.

Y mañana, a la sierra a disfrutar del otoño.

23 septiembre 2010

Diario de a bordo

Salí de casa esta mañana a las ocho y cuarto y llego ahora mismo, 23:01.

En todo este tiempo me he reunido con el director financiero de una empresa que factura 167 millones de euros (y he conseguido un trabajo que hay que realizar antes del próximo martes), con el gerente de una fundación pública que maneja un presupuesto de 2 millones de euros (que me ha prometido "invitarme" a la próxima ocasión en la que tenga algún trabajo de diseño), con el gerente de un centro comercial (que me ha hablado de que la cosa está muy mala y que no tiene un céntimo, ni para mí, ni para nadie). He estrechado la mano de un concejal (que me ha dado esquinazo en cuanto ha podido), he conseguido cita para hablar con un director general de deportes (que no ha querido reconocer que me conocía de antes de tener barba y estar imputado en una trama bastante "correosa"), he quedado en verme la semana que viene con el director de marketing de un equipo de fútbol sala que tiene como presidente a un conocido ex-locutor deportivo que odiaba a los abrazafarolas, le he tirado los trastos laborales al dueño de una cadena de pastelerías y he conocido al portero internacional de fútbol y a un seleccionador nacional en ejercicio.

Ah, y me he puesto morado a canapés, sobre todo a unos que consistían en mollejas de cordero presentadas como un pincho moruno y otros que mezclaban la morcilla con algo verde que no sé qué demonios era pero que estaba estupendo.

Me voy a la cama.

22 septiembre 2010

Pollitos

Yo soy mucho de dormirme los documentales de La 2 en los escasos veinte minutos que tengo entre la comida y la vuelta al trabajo por la tarde. Pero en esos minutos en los que aún estoy despierto y llegan a mi cerebro las informaciones que el televisor vierte, no puedo por menos de asombrarme siempre que veo la imagen de cientos de miles de pingüinos apiñados en un témpano de hielo y que, según el narrador, son capaces de distinguir el graznido de su polluelo recién nacido de entre toda aquella algarabía.

Hasta ayer.

Y es que mientras estábamos sentados en una terraza llena de gente en una céntrica plaza de la ciudad, mis hijos aprovechaban para jugar en los cercanos columpios y dejaban a sus padres disfrutar de una cocacola vespertina con un buen pincho de patatas con salsa de la casa. Enfrascados en el tema de la caza de la patata estábamos cuando, entre la cacofonía que procedía de las docenas de niños que por allí pululaban, llegó a nuestros oídos un sonido familiar, un llanto perfectamente reconocible sólo para nuestros oídos y que procedía de mi hija. La pobre se había caído de bruces al suelo desde la tirolina en la que se había subido y sangraba por la nariz. Mi hija, con un perfecto perfil y escasa nariz hasta el momento, presentaba ahora un aspecto más bien grotesco con la frente hinchada por el golpe y una porreta amoratada que nadie se explicaba de dónde había podido salir en tan escasos segundos. 

Yo, con la diligencia de un buen padre de familia (sirva esta frase como homenaje a mi admirado y fallecido profesor de Derecho Mercantil) intenté por todos los medios parar la hemorragia pero, Ley de Murphy, ninguno de los allí presentes tenía un pañuelo de papel entre sus pertenencias de padres precavidos. Y de pronto, no se sabe muy bien de dónde, una mano misteriosa acercó por el lado derecho de mi cara un pañuelo al tiempo que daba consejos sobre la forma de presionar en el arco de la nariz durante al menos dos minutos y la forma de preparar una torunda para reparar la avería.

Di las gracias sin hacer mucho caso a quien me aportaba toda aquella información hasta que su contundente afirmación de "soy médico" me hizo levantar la cabeza para descubrir que, el voluntario en cuestión, era un adolescente imberbe con melenas que vestía camiseta y pantalón negro, botas con remaches y muñequeras.

Yo no soy muy amigo de juzgar a la gente por su apariencia, pero nunca me había ocurrido que alguien me justificara su condición con, lo que a mí me pareció, algo de apuro por su parte. Lógicamente le agradecí su interés y su ayuda, y luego comprendí que mis dudas ante su supuesta inseguridad no eran más que las ganas de aparentar sus conocimientos ante dos mozas de su misma edad con las que compartía una hermosa jarra de cerveza.

Hoy es mi cumpleaños, y me siento gordo. Sé que no viene a cuento, pero tenía que decirlo.

21 septiembre 2010

Yo, no

Ayer se escuchó a última hora de la mañana una voz que preguntaba si alguno de nosotros iba a hacer huelga.

Todos miramos al que hacía la pregunta con la misma cara de estupefacción y asombro. ¿Huelga?, ¿qué huelga?, ¿contra quién?

Yo haría una huelga contra los sindicatos incapaces, vendidos y pesebreros. Contra los sindicalistas profesionales y jetas. Contra los vagos con nómina.

Haría una huelga contra los políticos mediocres, con barba y sin ella. Contra los políticos de carrera. Contra los expolíticos trincones.

Haría una huelga contra la huelga. Contra la huelga por cubrir el expediente. Contra la huelga por la huelga.

Huelgan comentarios.

15 septiembre 2010

Sir Robin

Hoy he cumplido casi estrictamente mi horario laboral, así que me he escapado a las seis para llegarme a casa, encender el portátil, echar un vistazo a cosillas atrasadas que uno va dejando, y a ponerme delante del blog para contar...algo.

Y aquí empieza el problema, pero haré lo que pueda.

Que sí. Que sigo muy ocupado con lo mío. Que no paro de ver gente, de viajar por la estepa castellana y leonesa en cuanto alguien se me pone a tiro, y que me lo estoy pasando muy pero que muy bien. Las cosas, todo hay que decirlo, van más lentas de lo que yo creía. El ambiente está, digamos, al ralentí. Debo ser de los pocos que ve algo de dinero en la economía nacional, pero no sabe nadie lo que me cuesta arrancárselo de las manos a todo el mundo. Que si envíame un presupuesto..., que si quítame de esto para poner lo otro..., que si lo vamos a dejar para dentro de unas semanas que no tengo tiempo...

Y tengo tantos frentes abiertos que me paso las semanas intentando cerrar alguno y cantar victoria. No es que no vaya cerrando cositas, pero es que son eso, cositas, que no me van a sacar de pobre y mucho menos van a ayudar a que a fin de año alguien eche cuentas y me dé una palmadita en la espalda felicitándome por mi trabajo.

Me conformaría con que me salieran un par de los proyectos fuertes que tengo entre manos. Uno de ellos sería la de llevar una cuenta de una cadena de hoteles de gran categoría, en principio a nivel local pero con posibilidades ciertas de ir adquiriendo más relevancia en otras áreas de negocio en el futuro, y otro me llevaría a robarle la cuenta a una gran agencia de Valencia de una cadena de franquicias, lo que nos aseguraría una facturación mensual y a largo plazo con clientes serios, profesionales y buenos pagadores. 

De otros proyectos prefiero no hablar, por aquello de que no se gafen y porque por aquí nos conocemos todos y es posible que el amigo AdMiles tire de la manta y sepa al instante de quién estoy hablando o, mira tú por dónde, sea él mismo uno de mis futuros interlocutores...

Lo divertido de conocer a tanta gente y apoyarme ahora en otras personas que también llevan mucho tiempo en el "mercado", es que se puede plantear una táctica. Táctica parecida a la que el supuesto amigo de Mel Gibson en Braveheart y pretendiente al trono de Escocia urdía con su leproso padre: "Tú te unirás a la rebelión con tus tropas desde el norte mientras que yo apoyaré al Rey de Inglaterra con las mías desde el sur". Así conseguían estar en el lado vencedor fuese cual fuese el resultado final. Y así funcionamos. ¿Que queremos llevarnos a un cliente y los dos conocemos a alguien pero no conviene decantarse demasiado?, pues uno por un lado y el otro por el otro. Pura política.

Y es que he visto tantas formas de sacar tajada durante todos estos años, que he decidido utilizar todas las armas a mi alcance para meterles las manos en los bolsillos y reintegrar en parte al pueblo soberano, al que represento desde mi modestia, todo lo que buenamente pueda.

13 septiembre 2010

La vida loca

Mil perdones por no actualizar, por actualizar de mala manera, por actualizar deprisa y corriendo, por actualizar en plan tuiter, por actualizar casi sin ganas, por actualizar por actualizar, por actualizar sin tener nada que contar, y por actualizar disculpándome por no hacerlo.

Pero es que hoy ha sido un lunes de locos, con reuniones de locos, presupuestos de locos y un loco inicio de dolor de cabeza que me vuelve loco.

A ver si logro reconciliarme con mi normalidad y me pongo manos a la obra.

10 septiembre 2010

Asexuado

Ayer tuve que sacar del armario la cazadora para ir a trabajar por la mañana porque hacía frío, y ahora mismo acabo de cortarme el pelo en bermudas y chanclas porque no hay quien aguante el calor.

Esto de no ser ni verano ni invierno no me gusta nada.

Pero nada de nada.