26 febrero 2010

La que se nos viene encima

Con la manía esta que tengo de escuchar la radio a todas horas, y en cualquier parte, la noticia de que mañana se producirá sobre nuestras cabezas una "ciclogénesis explosiva" me pilló sentado en el váter y en el momento cumbre.

No veas.

Sólo el nombre acojona. Y más cuando la única peli en la que Clooney no sobrevive es justo esa en la que una cagalera explosiva de esas le pilla en alta mar, sin afeitar y con la novia intentando hablar con él por la radio aunque sólo sea para despedirse. Un drama.

Así que el plan de pasarnos el fin de semana en nuestra casita nueva limpiándola y adecentándola para el feliz y próximo regreso se me antoja como la mejor opción posible.

Además, tenemos ducha que estrenar y bañera que probar, así que entre barrido y fregado no descarto cualquier opción más placentera y relajante.

Y sí, haré fotos.

(De la casa)




25 febrero 2010

Últimas páginas. Creo.

Hoy termina el suelero.

Y ya tengo gas natural.

Y me sale agua caliente por los grifos.

Y hoy debería venir el puertero.

Y esta tarde me cuelgan el espejo que compré en IKEA.

Y mañana por la tarde comenzamos el zafarrancho de limpieza y la mudanza.

Pero segúramente aún pasemos otra semana en el exilio. 

Y no me gusta la casa del exilio. Todo suena y cruje de forma muy rara. Y oigo al vecino toser. Y huelo sus filetes o su pescado en mi cuarto de baño. Y miro por la ventana y no me gusta lo que veo. Y tengo ganas de perder de vista a la señora esa que echa de comer a los gatos en el solar a medio construir de enfrente. Y tengo ganas de recibir correo en mi buzón. Echo de menos mi buzón. Y la publicidad del Carrefour en mi buzón. Y la de Mediamarkt. Y la del brujo africano que quita el mal de ojo y cura el mal de amores. Porque a este buzón llegan folletos diferentes que no me gustan. Y cartas con nombres raros en chino. Y no me gustan los vecinos porque nunca los veo. Y a mí me gusta ver a mis vecinos y conocer sus manías y criticarles. Y a estos no puedo porque no los conozco. Y a los que conozco les tengo manía porque son todos muy feos y uno tiene hasta bigote. Y no me gustan los bigotes porque se ensucian al comer y se les quedan restos colgando. Y me dan mucho asco. Y un vecino es bizco. Y nunca sé a qué ojo mirar a un bizco cuando le hablo. Y me pongo muy nervioso porque siempre miro al ojo a la virulé. Y otro tiene perro. Y no me gustan los perros porque ladran. Y sé que tiene perro porque le oigo algunas veces. Y yo no quiero oir ningún ladrido en mi casa porque no me gustan los perros. Y además me dan miedo.

Y esta casa del exilio está en un cuarto piso. Y llueve. Y no para de llover. Y estoy preocupado porque estoy justo a la mitad de pisos que en mi casa. Y el día menos pensado el agua llegará a las ventanas y tendremos que salir a nado por vivir en un piso tan bajo.

No sé si he dicho que quiero volver a mi casa.

24 febrero 2010

A toda vela

...y yo que creía que era el país que comenzaba a avanzar y resulta que es un temporal de viento y lluvia.



23 febrero 2010

Recta final y encuesta mañanera

Si todo va bien, esta será la penúltima semana que pasemos en el exilio. En estos momentos un batallón de operarios "ponesuelos" están dale que te pego cortando madera y llenando las paredes recién pintadas de virutas dejándolo todo hechito un asco. ¿Por qué hay que poner el suelo en último lugar en vez de la pintura?

Mañana viene el "puertero" a colocar las puertas nuevas. Por cierto, hemos decidido colocar un pestillo en la puerta de nuestra habitación para salvaguardar nuestra intimidad marital, visto que los niños se hacen grandes y tienen ya ideas propias, apareciendo en la habitación en los momentos más inoportunos. Creo que es el primero que se pone en una casa en la que yo habito, ya que en ninguna de ellas ha habido nunca pestillos ni siquiera en los cuartos de baño, así que el que quería entrar tenía que estar ojo avizor y aguzar el oído si no quería verse sorprendido en plena obra.

Y es que últimamente somos muy dados a sorprendernos en cualquier lugar y a cualquier hora, así que vista la buena racha tendremos que habilitar algún lugar en nuestra nueva morada para recogernos sin temor a ser pillados in fraganti. 

A mí, la hora en la que más me gusta un buen revolcón es la de la siesta. Después de comer, y con la barriga bien llena, no hay nada mejor que quemar calorías en pareja. La sorpresa matinal también es muy agradecida, sobre todo en un buen hotel con un mejor desayuno buffet, pero en casa y con café con cereales del Merdadona tampoco suena mal.
Vamos, que no sé si se ha notado, pero acabo de abrir una encuesta a lo Caótico pero menos elegante.

Si AdMiles está pasando por una etapa mística, yo no voy a ser menos.


18 febrero 2010

Lista de invitados

Una vez más, Caótico se me adelanta y me quita las palabras de la boca.

Boca que, por otra parte, se me ha quedado abierta al pasar por casa de Gesualdo y encontrarme esto.

Espero que en breve haya una lista de invitados y yo esté entre ellos.

16 febrero 2010

Encuesta postcoital

Ni lunes ni martes los niños han tenido cole. 

Ahora resulta que hay que celebrar un carnaval inexistente por estos pagos, excepto en los dominios de Gesualdo (¡NO a la auto-destrucción de Gesualdo!) en vez de celebrar el Día Internacional del Farinato (va por él) o la Jornada Mundial de Vigilia pro-chanfaina, cosa que tendría un éxito arrasador entre mis paisanos y justificaría sobradamente tan inmerecido descanso para profesores y alumnos.

El caso es que como seguimos en el exilio por culpa de la reforma y no contamos con el auxilio de mi madre-vecina, decidimos dejar a dormir a los niños el domingo y el lunes en su casa, para no tener así que hacerles madrugar y levantarles de la cama a las siete de la mañana para dejarlos a las ocho con su abuela. Y qué gran idea, coño.

El domingo, tras abandonar a la prole en casa de la abuela, decidimos irnos a cenar y a ver al bueno (buenorro, diría mi santa) de Clooney al cine. La velada terminó como tenía que terminar e hicimos un sincero homenaje a la ausencia de infantes por la casa para dar rienda suelta a nuestros instintos animales. Y ayer, salvo por lo del cine, más de lo mismo.

Conclusión: hemos cubierto sobradamente la cuota semanal tan comentada en alguno de mis anteriores posts y comenzado una semana arrastrando nuestros cuerpos durante el día por la falta de sueño. Bendito cansancio.

Y no sé muy bien por qué pero voy a abrir una encuesta ahora mismo: yo, que soy muy friolero de panza, soy de los que se pone el pijama tras el acto. Sí, ya sé que esto no tiene muy buena prensa por ahí, y que los puristas dicen que hay que dormirse tiernamente abrazado a la pareja tras retozar pero, ya que uno tiene que levantarse a recomponerse y a construir de nuevo el lecho tras la batalla, y pierde por tanto el calor del momento, ¿qué hay de malo en ponerse el pijama?

¿Y tú, te pones el pijama?

15 febrero 2010

NO a la auto-destrucción de GESUALDO

Me uno a la iniciativa de Caótico y ME NIEGO a renunciar a Gesualdo.

NO te rindas, no te conformes

entra en el blog de GESUALDO y oponte a su destrucción

Primero fue su destrucción en chueca y ahora esto.


NO, entre todos le haremos recapacitar

11 febrero 2010

El huevón y la teoría de los pollos

Sonó el teléfono y en la pantalla vi el nombre de mi suegra, así que como es habitual se lo pasé a mi mujer para que comenzase la habitual y diaria conversación previa a la cena en plena hora clave de baños y pijamas.

En cuanto le vi la cara supe que algo desagradable había ocurrido, y más cuando la conversación se hizo imperceptible a cualquier oído humano, excepción hecha de los dos que en esos momentos compartían confidencias. Y es que mi mujer, que ha salido a su madre, tiene la puñetera costumbre de bajar la voz hasta el umbral más cercano a los ultrasonidos cuando se trata de algo importante. O cuando está enfadada.

Una vez terminada la conversación de ultratumba, no pude por menos de preguntar:
¿Pasa algo?
Mi hermano. Que le han operado.
¿A cuál?
A L.
¿Y cuándo?
Hace unos días. Acaba de decírselo a mi madre. Así, como quien no quiere la cosa. Parece ser que le encontraron algo en un testículo y le han operado. Ha pasado un par de días ingresado.
¿Y está bien?
Pues parece ser que sí. Dice que no era nada grave y que ya ha vuelto a trabajar. Mi madre lo ha visto y parece que no tiene dolores  y que no está preocupado, pero imagínate el disgusto que tiene.
¿Y qué le ha dicho?
Pues eso, que al principio le dijeron que era un quiste en un testículo, y que había que abrir para ver si era bueno o malo, y que para no alarmar ha preferido no decir nada hasta haberse operado y saber que no era nada grave. Parece ser que tiene 26 puntos.
¡¡¿Veintiséis puntos?!!, pero…
¿Pero…qué?
¡Coño!, ¡veintiséis puntos!, ¡yo no he visto muchos huevos ajenos en toda mi vida, pero te aseguro que los que he visto no se diferencian mucho de los míos y a mí no me entran veintiséis puntos en un huevo!

De buena mañana me encontré con mi cuñado#3 y me invitó a tomar un café con churros. Lógicamente salió el tema de mi cuñado#2 y sus veintiséis puntos hueveros. ¿Pero cómo es posible?, pregunté yo. Pues muy fácil, dijo él, porque el quiste o lo que fuera pesaba nada más y nada menos que un kilo y medio.

¡Jodo!

Y es que mi cuñado#2 es raro de cojones, nunca mejor dicho. Resulta que llevaba caminando por ahí con un huevo y un melón entre las piernas y no había dicho nada. Y lo que es peor, nadie se lo habíamos notado.

--------------------------------------------------------------------------------------------

Ayer escuché en el "parte" de las nueve que los españoles dedicamos dos horas semanales al sexo.

Alguno de vosotros se está poniendo morado con mi cuota.

08 febrero 2010

¡Arriba, España, arrrrrrrrrrrrrrrrriba!

Está más que claro para todo el mundo que en este país las cosas no son como parecen. ¿Cómo entender que puedan existir más de cuatro millones de parados y no tengamos las calles llenas de barricadas?

Hoy he escuchado que la economía sumergida en España supone aproximadamente el 23% de nuestro Producto Interior Bruto

Y no tengo nada más que añadir (que diría el gran Zapatones)

Bueno, sí, que el 50% de mi coste de la reforma irá sin factura, y con ello pagaré al pintor y a su hermano, que se lo trae por las mañanas porque ahora no hace nada; al albañil y a su cuñado el financiero que está cobrando el paro y le ayuda mientras encuentra algo; al de las ventanas y a su hijo, que ni estudia ni trabaja ni ganas que tiene de hacer ninguna de las dos cosas; y al de las puertas, que tiene a su mujer en la tienda sin pagar los autónomos y sin asegurar mientras él hace puertas que cobra sin IVA.

En fin, todo sea por sacar adelante esta nuestra patria.

Locura transitoria

El pasado jueves fue uno de esos días en los que volví a ser un amo del universo. Un Sherman Mc Coy cualquiera de la novela de Tom Wolf. Uno de esos que en los atascos mira al del coche de al lado  con desprecio porque lleva corbata.

Un gilipollas, vamos.

Aunque he de reconocer que una vez al año... 

Tres horas de viaje de ida, tres de reunión, una para comer y tres horas de viaje de vuelta para conseguir un 10% de descuento en la factura anual como proveedor y para negociar un descenso en el precio unitario de otro trabajo desde los 0,029€ a los 0,024€ que segúramente terminará siendo un 0,026€. Hombre, mirado así, parece una negociación absurda, pero un descenso en el coste del 17% para varios cientos de miles de unidades, es una pasta.Y del 11%, también.

Comí en un IKEA que me encontré por el camino: Ensalada César, Salmón con medallones de verduras, pan de centeno, agua y café con leche. Total 10,95€. Me llevé también un espejo de 96x100cm para uno de mis cuartos de baño y un paquete de chocolatinas para los niños.

Me hace gracia ver a los capitalinos comer en cualquier sitio. En mis tiempos de relación con el Imperio llegué a desayunar en los Telepizzas, tal y como hacían otros tantos. Y es que los capitalinos no tienen complejos para comer en cualquier parte. No me veo yo en esta mi ciudad tomando café en un Burger King, pero allí lo hacen sin ningún problema porque tanto les da una cosa como otra. 

Y yo, que he de reconocer que aquello me gusta, pues cuando me pierdo por allí lo hago, literalmente, por inmersión. Y como en los IKEA, y tomo café por la calle y pinchos de bacalao rebozado en Casa Labra, que es lo más.

Hay veces que me vuelvo loco.

Aunque se me pasa enseguida.


02 febrero 2010

Hay que ver cómo se estropean los cuerpos

Al volver con los niños del cole tuvimos que esperar a que una pareja de ancianos iniciase su marcha para poder continuar nuestro camino. A ella le costaba subir el bordillo, y  no hacía más que quejarse de lo mucho que le dolía la pierna. Fiel a mi costumbre de no fijarme en las caras ni siquiera había reparado en ellos hasta que escuché el comentario, y cuando me fijé en el hombre enseguida le reconocí pese a estar de espaldas. Esos pelos largos peinados hacia atrás intentando disimular la indisimulable calva y sus espaldas cargadas le identificaron al primer vistazo. Eran el dueño de aquel bar de la esquina y su mujer. Esos mismos personajes que yo había visto durante días y días, años y años, desde el semáforo de enfrente tras aquellos cristales ahumados. Él, sirviendo chatos de vino. Ella, saliendo de aquella cocina del fondo del bar con su mandil blanco y una bandeja de pinchos humeantes en sus manos.

Enseguida vinieron a mi memoria las caras de otros muchos: el señor Rafa, el portero; la señora María, su mujer; el señor Juan, el de la frutería; el señor Antonio, el de la tienda de al lado; Ana, la peluquera...

A todos ellos les he visto envejecer, y a muchos morir. 

Supongo que cuando ellos se cruzan conmigo por la calle pensarán lo mismo que yo: cómo pasa el tiempo.

"Fíjate, fíjate. Ya tiene dos niños. El mayor es igualito que él cuando era pequeño...

01 febrero 2010

Hablando claro

Tengo que salir ahora mismo porque he quedado con el hijoputa este que quiere una campaña publicitaria anual. A ver si se la clavo cuanto antes. 

Espero que me devuelva el favor que le hice el año pasado cuando solucionamos la cagada de la cabrona aquella que me obligó a bajarme los pantalones.