30 octubre 2009

Extrafinde

En esta ciudad tenemos la ancestral costumbre de comenzar el fin de semana el jueves. Así no es nada extraño cruzarse por la calle a primera hora de la mañana con chicas calzando zapatos de altísimo tacón y ropas más bien propias de fiestas nocturnas, que por sus peinados más o menos desarreglados hacen ver que aún no se han acostado. O con chicos en estado de acusada embriaguez a horas en las que el resto de los mortales aún no hemos digerido el desayuno.

Los viernes son, por tanto, días más llevaderos. Los universitarios, casi 40.000, desaparecen de las calles durante las horas de luz, no suelen acudir a clase salvo honrosas excepciones, y dejan la ciudad libre para que el resto de ciudadanos disfrutemos de un tráfico menos congestionado.

A mí me hace gracia verlos por las calles hechos unos zorros tras una noche en blanco. ¿Envidia?, un poquito. No por salir, ya que nunca fui muy fiestero, sino por la falta de responsabilidades y nula percepción del futuro.

Es lo único que yo echo de menos de mi etapa estudiantil.

Eso, y no dar un palo al agua.



29 octubre 2009




Una de las dudas que se plantearon los dibujantes de Asterix, Mafalda o Tintín cuando sus historias fueron llevadas al cine o a la televisión fue la de qué voz sería la adecuada, porque todos, cuando leemos sus comics, en nuestro interior escuchamos sus voces, y cada uno a su manera.

Cuando llegó el cine sonoro, muchas de las rutilantes estrellas del cine mudo dejaron de serlo. Sus chillonas voces y mala dicción las llevaron al fracaso de forma inmediata. Algunas, ni siquiera llegaron a estrenar nuevas películas.

¿Cómo serán los lectores de mi blog?, ¿se parecerán en algo a como los imagino?, ¿seré yo como ellos imaginan?

Yo sigo prefiriendo leer a Mafalda. 


27 octubre 2009

Insomnio

Otra noche más sin descansar. Me caigo de sueño en el sofá y a duras penas aguanto un rato viendo la tele, pero en cuanto me desvelo a media noche ya no hay forma de volver a pegar ojo.

A eso de las tres me levanté a tomarme otra pastilla. Ya no sé si mi dolor es real o imaginario. Cierto es que no me encuentro bien y que mi cuerpo sigue siendo algo en lo que habito pero que no es mío del todo.

Es como si estuviera hueco y fuese dándome golpes contra mis adentros. Es una sensación parecida a la del mareo.

Aproveché el rato para mirar por la ventana. Vivir en una ciudad pequeña tiene sus ventajas, y una de ellas es que por la noche, en un día de diario, apenas hay movimiento. Algo así como si se echase el cierre a las calles y nadie tuviera acceso a ellas.

Recuerdo cuando la ciudad no tenía semáforos a partir de las 12 de la noche. Todos los semáforos de la ciudad permanecían con la luz ámbar intermitente hasta que clareaba. En aquellos tiempos yo ya conducía, así que no hace tanto. Lo recordé ayer cuando pensaba en el absurdo de tanta luz encendida para nada. Alargué también más de lo necesario mi desvelo porque estaba bajando la niebla. Es un espectáculo digno de ver cuando es de noche. De día es diferente. La niebla te envuelve casi por sorpresa como si te hubiera caido encima. De noche puedes ver cómo se forma. Puedes ver cómo se desparrama desde lo alto hacia las casas, cómo cubre los árboles y cómo difumina las luces.

La niebla es algo mágico, aunque sea una de las causantes de mis dolores. Las altas presiones y la estabilidad meteorológica me inducen tanto las migrañas como el glutamato de la comida china o el chocolate que acompaña a unos buenos churros.

La vida, en ocasiones, te castiga con lo que más te gusta.


26 octubre 2009

Ubicuidad

Hacía mucho tiempo que no me ocurría. Tenía que llegar, yo lo sabía, pero no quería pensar mucho en ello por aquello del mal fario.

Y llegó.

El sábado el dolor me despertó a eso de las cinco de la mañana. Y hasta hoy. He pasado dos días empastillado, tirándome de los pelos (aunque nadie se lo crea, mitiga en parte mi dolor) y aguantando mi sufrimiento lo indecible para no quebrar la vida familiar del fin de semana.

Apenas he dormido en tres días. Bueno, dormido quizás sí, pero no descansado. Me he despertado siempre con el dolor en mi sien izquierda, y nada ha sido efectivo ni suficiente para calmarlo.

Hoy apenas me duele. Queda un resto, sí. Ese dolorcillo residual y cabrón que me acompaña desde que tengo uso de razón y que me recuerda que está ahí cuando me agacho, hago esfuerzos bruscos o me preocupo en exceso.

Además, mi cuerpo hoy no me responde. Es una sensación extraña. Me siento como si me estuviera mirando desde afuera.

Es como vivir de prestado.

23 octubre 2009

Mal trago

La reunión de antesdeayer en la pequeña capital de provincias amurallada (¿te vale así, Gesu?) tuvo dos consecuencias buenas: mi paseo por una ciudad que me gusta y un fantástico presupuesto para un trabajo.

También tuvo una mala: el presupuesto es tan bueno que es inmejorable para nuestro proveedor habitual, al que ya había prácticamente asegurado que haría el trabajo.

Y ahora me toca, documentos en mano, comunicarle que no será él quien lo haga.

En todas las empresas en las que he trabajado y he desempeñado algún puesto de responsabilidad, me ha marcado el hecho de ponerme siempre en la piel de mi interlocutor cuando he tenido que comunicar malas noticias.

Llevo varios días dándole vueltas y alargando el momento de decírselo, pero por más que me tapo los ojos, el problema no desaparece.

En fin...

22 octubre 2009

A mi moda

La moda es algo impuesto por alguien que sólo quiere llenarse los bolsillos a nuestra costa condenándonos por ello a sacrificar nuestros gustos y necesidades reales.

He llegado a pasar un par de años sin comprarme zapatos. Y todo ello por culpa de alguien que encadenó la moda del zapato con punta afiladísima cual pico de cigüeña con la del zapato chato.

Tuve que olvidarme de aquellos pantalones vaqueros de color azul, aquellos que desteñían cuando los metías en la lavadora, porque alguien decidió que había que ponerse vaqueros lavados a la piedra.

Llegaron los pantalones de talle bajo, y pasé de la única y lamentable visión anual de la raja del culo de mi fontanero de guardia, a la visión de una legión de culos masculinos por doquier (ruego a mi distinguida audiencia que obvie esta última afirmación por motivos obvios), o me ofrece en una tarde la posibilidad de ver una cantidad de tangas superior a la que vi en 40 años.

Y creo que ha llegado la hora de rebelarse y utilizar los mismos zapatos hasta que no tengan otro destino que ser los protagonistas de la próxima película de Chaplin;

y de ponerse los mismos pantalones hasta que no nos quede más remedio que sentarnos con las piernas cerradas, y todo hombre sabe el esfuerzo que eso supone, debido a la laxitud de la tela y la posibilidad cierta de enseñar un huevo; y de renegar del uso del talle bajo para ahorrar a la humanidad el desdoro de la exhibición innecesaria de nuestra hucha.




Todo requiere su tiempo

¿Y por qué todo el mundo quiere las cosas para ayer?

¿Qué ha hecho el hoy para no estar bien considerado?

¿Es que nadie se ha parado a pensar que mañana será ayer antes de que nos demos cuenta?

¿Es que nadie ha caído en la cuenta de que hoy es el ayer de mañana?

21 octubre 2009

Puntos de vista

Ayer tuve que acercarme a la ciudad amurallada a primera hora de la tarde para asistir a una reunión, así que con la comida casi en la boca me subí al coche dispuesto a llegar bien puntual. Error. No contaba yo con que los cielos se abriesen y cayera sobre mí la mundial.

Qué manera de llover. Así que tuve que levantar el pie y llegué tarde veinte minutitos. Y es que por aquí llueve, últimamente, bastante poco, pero cuando se decide cae todo de golpe. Cosas del fin del mundo.

Ventilé el tema bastante cerca del actual domicilio de Luis Roldán, que rodeado de todo aquel paisaje de nubes negras y un viento hipohuracanado, daba algo de miedo. Puestos a terminar en la carcel, me pido aquella, que al menos terminaría mi vida rodeado de mujeres.

Y cumplido el deber, a eso de media tarde me acerqué al centro de la ciudad para tomar un cafetito con mi cuñado#1, a la sazón vecino de la pequeña capital amurallada. Me gusta perder el tiempo en ciudades ajenas, a ser posible pequeñas, donde el tiempo parece que se ha detenido y apenas encuentras gentes por la calle. Así que concluida la velada regresé por donde había venido.

Y nada más meterme de nuevo en el coche, otra vez el diluvio. Esta vez aún más fuerte, así que la recién estrenada autovía se parecía más al Canal de Castilla que a la carretera que nos ha construido Pepiño con sus propias manos y patrimonio.

Llegué sano y salvo. Tarde, pero sano y salvo.

Las autovías nuevas son divertidas. Descubrí pueblos con frontón, puticlubs con tendales llenos de sábanas, patios traseros llenos de aperos, ermitas en ruinas y hasta algún castillo bien conservado. 

Te ofrecen una nueva perspectiva. Convierten un viaje ya memorizado en una nueva aventura.


¡Ay, qué ilu!

¡Que sí, coño, que no me queda más remedio que reconocerlo!: me encanta tener lectores en mi blog.

Me hace ilusión que ya pueda contar con los dedos de una mano, con todos los dedos, a un puñado de lectores que se declaran fans.

Me fascina ver cómo tengo lectores nuevos que se asoman por aquí aunque no dejan huella visible (¡que yo lo todo!)

Me faltan palabras para agradecer los comentarios de los que se atreven.

¡Y vale ya, que me vais a hacer llorar...!


20 octubre 2009

¡Jesús!

¡Me encanta el sabor del Frenadol por las mañanas!, ¡sabe a... victoria!

19 octubre 2009

Cuéntamelo todo

Siempre tuve la curiosidad de saber cómo se hace el recuento de ciertas cosas. ¿Cómo sabe un centro comercial cuánta gente le visita?, ¿cómo calcula la D.G.T. el número de desplazamientos de un fin de semana?, ¿cómo conocer el número de ratas de una gran ciudad?, ¿quién ha contado los millones de chicles pegados en las aceras?, ¿quién ha dedicado su vida a contar una por una los millones de bacterias que pueblan nuestras tripas?, ¿alguien puede explicarme cómo se adivina que el habitante 6.500.000.000 nacerá en Lima?, ¿a quién pagan por contar el número medio de espermatozoides en una eyaculación?, ¿eh, eh?

¿Y quién?, ¿quién es el encargado de contar a los manifestantes en España? Porque manda huevos que las cifras bailen desde los 2.500.000 que proclamaban los convocantes (que supongo que no arriesgarán que su alma pene en los infiernos hasta el fin de los tiempos por una mentirijilla de nada...)  hasta los poco más de 50.000 de los listos de Lynce .

Yo siempre he imaginado a un abnegado funcionario con manguitos armado con un cuentahilos y un contador de esos que caben en el puño de una mayo con un pulsador bajo su dedo gordo dale que te pego en cada autovía, alcantarilla, acera o coito de este país. El hombre allí pegado todo el día sufriendo tendinitis en un dedo  gordo sobredimensionado por el exceso de ejercicio pero incapaz de dejar de contar lo que sea y con el único objetivo de que el gran público tenga datos reales al día siguiente del evento.

Ya veo los titulares:
 COYUNDAS SIDERALES
"Según datos fehacientes, las tropecientasmil coyundas patrias de ayer domingo, 18 de octubre, provocaron una riada de espermatozoides de dimensiones siderales , ya que si colocásemos cada espermatozoide expulsado uno detrás de otro, la fila que provocaría llegaría desde Oseja de Sajambre (por ejemplo), hasta la estrella Alfa Carinae (año luz arriba o abajo)"
Y nosotros tan contentos y bien informados sin dudar ni un ápice de tal información. Porque, ¿quién se va a molestar en hacer semejante trabajo y exagerarlo?, ¿quién cometería la fechoría de engañarnos deliberadamente y con qué fin?, ¿acaso existe alguien a quien no interese cuántos espermatozoides libera de su cautividad cuando echa un polvo?, ¿existe algún ciudadano al que no le importe cuantos se manifestaron a favor o en contra de lo que sea?.

¿No será que al que no se manifiesta se la pela cuántos lo hagan?, ¿no será que el que derrocha por ahí su semen será porque quiere y a los demás no les importa si lo tiene más o menos poblado?

Que no se te olvide

Lista de la compra:
Si tuviera que poner un ejemplo de integración con la naturaleza, lo haría con mis hijos. En cuanto sopla en viento, soplan sus pulmones. En cuanto el invierno asoma, asoman sus mocos. En cuanto el frío despunta, despuntan sus afecciones de garganta. 

Y, claro está, en cuanto ellos se ponen malos, yo les sigo.

Tengo mocos.

18 octubre 2009

Mejor temprano que tarde

Me he puesto calcetines, he vuelto a llevar reloj y he recuperado la alianza. Las tres cosas descansan durante los meses de verano, y su regreso es un síntoma de que el invierno está al caer.

Creo que hace más frío dentro de casa que en la calle, y meterse en la cama es un ejercicio de riesgo cada noche. Aunque supongo que esta situación durará poco, porque lo bueno de tener vecinos que hicieron la guerra es que enseguida se quejan de frío y amenazan con un nuevo alzamiento si no se enciende la calefacción.

Cuando comienza esta situación en la que no sabe uno si es mejor quedarse en casa o huir de ella, lo más práctico es que comience a nevar cuanto antes. Así no hay duda posible. Y puesto que tiene que llegar más tarde o más temprano, yo voto por que llegue cuanto antes.

Además, ya tengo reservada una semanita en la nieve a pimeros de enero, y quiero estar seguro de que no nos faltará materia prima para disfrutar.

16 octubre 2009

Futuro cierto

Sinceramente creí que me ofrecería trabajo, pero no, la reunión era para preguntarme si realmente yo estaba en el medio de una operación con un cliente común que les estaba mareando. A ellos y a mí.

Mi imaginación sufre a veces de ciertos desvaríos que me quitan el sueño. Me quitan el sueño con sueños. Qué cosas. Sueño con lo que probablemente me van a decir y lo que yo contestaré. Y siempre que sueño estos sueños, ninguno se convierte en realidad. Por eso mismo sé que nunca me tocará la lotería, ni tendré ese coche que tan poco le gusta a mi mujer y a mí me encanta, ni ese chalet en mi playa, ni esa casita a pie de pistas. Por eso mismo también soy consciente de que no me jubilaré en un par de años y no disfrutaré de la vida ociosa que tanto sueño.

Los sueños, sueños son. Los míos por lo menos.

¿Y si soñase que todo me irá mal, me iría bien?, ¿y si sueño con que trabajaré de sol a sol hasta los 65, podría jubilarme mañana?

Mis sueños, los que recuerdo, son sólo los que tengo en los diez primeros minutos después de acostarme, que es lo que habitualmente tardo en quedarme dormido. Luego, el vacío. Nunca recuerdo nada que haya ocurrido durante la noche. ¿Soñaré entonces con cosas más reales?

Mis sueños son un coñazo. Todo mentira.

Menos los eróticos. En esos, siempre sale mi mujer. Y es que ni en sueños puedo serle infiel.

 



15 octubre 2009

Sopitas y buen vino

El sábado por la noche, mi compañero L, compartió mesa y mantel con unos amigos y entre unas cosas y otras se excedió con la comida y la bebida. Hasta ahí, todo normal.

De madrugada se despertó con sed y se levantó de la cama para beber un poco de agua. Al acostarse notó como su corazón comenzaba a latir cada vez más rápido y volvió a levantarse. No se encontraba mal, pero algo no marchaba bien. El corazón, tan pronto latía a toda velocidad como se paraba durante unos instantes y ralentizaba su marcha para volver a latir desaforadamente a los pocos segundos.

Por la mañana se acercó a urgencias. El médico cambió su gesto cuando comenzó a ver el electro. En pocos minutos se encontró lleno de cables y con tres pastillas en la boca. Tres horas después comenzaron a hacerle efecto y el corazón volvió a latir con normalidad.

Ha sido una pequeña fibrilación auricular, le dijo el médico. ¿Pero, por qué?, preguntó él. Tengo 45 años, no fumo, no bebo, hago deporte... Sí, es cierto que el sábado me pasé comiendo y bebiendo, pero fue algo anecdótico que no hago prácticamente nunca. Era una ocasión especial y la cosa se me fue algo de las manos, pero... Pues no dudes que algo ha tenido que ver en todo esto. Estamos hartos de ver este tipo de situaciones, sobre todo los lunes. Y es que ya tenemos una edad...

Me dejó ciertamente sorprendido esta última frase. ¿Acaso los que llegamos a esta edad, o a los que nos faltan pocos años, no podemos pegarnos un homenaje de vez en cuando?, ¿quiere esto decir que el cuerpo nos pasará factura por llevar una vida sana cuando, de vez en cuando, nos saltemos la norma?

¿No es todo una mentira?





14 octubre 2009

Disfrutando

Ya cayó .

Veremos a quién arrastra.

Me lo estoy pasando pipa.

Everybody comes to Rick's

Rick era un buen tipo. Algo canalla, muy socarrón y con un pasado ciertamente oscuro. Pero en el fondo, muy en el fondo, un buen tipo.

A Rick's llegaban gentes de todos los lugares del mundo huyendo de la barbarie nazi. Todos, incluidos los nazis y los colaboracionistas, saben que Rick's se ha convertido en un lugar en el que se mercadea y se intercambia con todo, en el que se consiguen papeles, favores y todo tipo de prebendas, pero como todo el mundo saca tajada, nadie hace nada por evitarlo. De vez en cuando una redada, alguna detención menor y poco más. Hay que mantener una imagen de seriedad. De legalidad.

Todo esto ocurría en Casablanca, la gran película de Michael Curtiz donde un espectacular Bogart interpretó como nadie un papel que en manos de otro hubiera pasado desapercibido.

Algo así pasa con el Rick valenciano. ¡Qué gran papel!, ¡qué magistral interpretación!, ¡qué tío más grande!. Superfan de Rick. Su deje pijo, sus canas prematuras, sus impecables trajes, sus espectaculares corbatas... Todo en él es glamour y buena facha, ¡qué gran facha, coño!, ¡qué bien aprendidas las costumbres de la raza!, ¡qué impresionante carrera política, personal y patrimonial!, ¡superfan de Rick!

Rick no es de los que se deja pillar. Rick es un tío con un par que se cubre las espaldas. Rick no se cae solo, se cae encima de otros que le paran el golpe. Rick, el gran Rick, es aquel que todo lo consigue, el que todo lo obtiene, el que más se mueve para lo propio desde lo ajeno. Rick es Dios.

¡Únanse al club de fans de Rick!, ¡viva Rick!.

12 octubre 2009

¡Me duele el odgullo!

Realmente el fin de semana comenzó el jueves cuando el hijo de O invitó al mío a dormir en su casa el viernes.

¿Puedo papá?
Ya veremos. Tienes un cumpleaños el viernes por la tarde, y no creo que sea de muy buena educación presentarnos en casa de O a las diez de la noche con el pijama puesto...
Al final no se quedó a dormir, pero la situación nos llevó a quedar para comer el sábado. Llegamos allí sobre la una, cuando las brasas ya estaban a punto y la familia, abuela y perro incluidos, estaban listos para la acción.
Lo primero que hay que hacer cuando alguien invita a una barbacoa es echarle mano a una cerveza, a una bolsa de patatas fritas, y disfrutar de la pericia del cocinero. Yo, urbanita sin jardín, lo único que entiendo de barbacoas es de comérmelas, así que me dispongo a echar una mano como buen pinche de cocina, pero sin que ello suponga abandonar el vaso de cerveza.
Por primera vez, y espero que sirva de precedente, el anfitrión había hecho caso de nuestros ruegos y comprado cantidades moderadas de carne. Chorizo, panceta, presa y bola ibérica eran el menú del día. "Se me olvidó la costilla, con lo que les gusta a los niños..." Menos mal, dije yo. Que si ensalada por aquí, que si pasteles por allá, que si copas a discreción, la sobremesa se fue alargando hasta bien entrada la tarde. Los niños, que ya no aguantaban más la espera, tiraron de nosotros hacia el parque con gran despliegue de bicis, patines y todo tipo de herramientas infantiles.
¡Coño!, ¿te has comprado bici nueva?. Así comenzó el peor momento de la tarde. Voy a probarla, dije. Súbeme al niño a la sillita y le voy a dar una vuelta. Me encanta ver a los padres en esas bicis que llevan una sillita detrás en el que el niño va atado con unas correas de seguridad y contemplando el paisaje tan ricamente. Así que con el pequeño de menos de 2 años a mis espaldas me dispuse a dar una vuelta. Y la dimos. El niño tan contento y yo, encantado de la vida. Encantado hasta que, al final del paseo, le comenté a su padre que eso de los calapies era un coñazo al mismo tiempo que intentaba bajar un bordillo. En ese momento, la baja velocidad, el peso del niño, la rueda que se me va hacia la izquierda y el puto calapie provocaron que me fuese al suelo. Todo mi empeño fue parar el golpe de cualquier forma para evitar que el niño se hiciese daño, así que mi codo y mi rodilla derechos salieron bastante mal parados. Al niño, a parte del susto, no le pasó nada.

Pero como dijo Guille, el hermano de Mafalda, lo que más me dolió fue mi "odgullo".

El domingo teníamos pensado salir al campo en plan tortilla y filete, pero mi cuñado#3 nos sacó de la cama a las nueve y media para decirnos que se marchaban a la sierra y que si nos apuntábamos. Y nos apuntamos. Puesto que nuestro "tempo" es más lento que el de cualquier otra familia normal, quedamos en llamarnos más tarde para concretar todo. Cuando le llamé, ya estaban en el coche, y me encargó buscar un restaurante para comer. Reservé en el restaurante y allí quedamos a eso de las dos. Llegamos tarde, como siempre, aunque esta vez fue por causas razonables y razonadas. Mi hija comenzó a vomitar antes de llegar a la puerta de entrada de la sierra y no nos quedó más remedio que parar un ratito a ventilar, lavar toda su ropa como pudimos, y asumir la nueva y olorosa realidad. Y así, con la niña en ropa interior y con su madre sacando los pantalones y la camiseta recién lavados con agua mineral por la ventanilla para que se secasen, llegamos a nuestro destino con veinte minutos de retraso.
Todas las penurias merecieron la pena al contemplar unos platos de patatas meneadas, caracoles de tierra, lomo ibérico adobado, un cuarto de lechazo y tres raciones de tostón asado, todo ello regado con un buen Matarromera, varias botellas de agua, unas cuantas cervezas, y finalizado con varias raciones de tarta de queso y abundantes helados al corte para los niños. Cafetito en la terraza, a la sombra de los árboles, y paseito por el pueblo coronado con una cocacola en una terraza con vistas llamada El Paraíso.
Aún así, los niños nos obligaron a parar en un merendero para merendar, ellos, un buen bocadillo de chorizo.

Y regresamos a casa, entrada ya la noche, con las barrigas llenas.

Y hoy, la fiesta patria. Una fiesta que ayer pude comprobar que por alguna razón inexplicable e ininteligible para mí, parece hacerles mucha ilusión a los sudamericanos que viven en España, y que celebran de forma muy colorista en todas las ciudades, mientras los españoles sólo pensamos en huir a cualquier parte a pasar el puente. ¿Cómo pueden celebrar colombianos, venezolanos, argentinos o cualquier otra nacionalidad una fiesta como a Fiesta de la Hispanidad?, ¿no se dan cuenta que aquel fue el principio de su fin?

Qué cosas.

10 octubre 2009

Lo tienen merecido, y él no

Si alguien pregunta a cualquiera de mis hijos qué es lo que ellos piensan que habría que hacer para que el mundo fuese mejor, lo sabrían perfectamente. Que no hubiera guerras, que todo el mundo se llevase bien, que no hubiera hambre en el mundo y que todos fuésemos amigos.

¿Y por qué no les han dado a mis hijos el Nobel, si uno lleva 7 años diciendo lo que el mundo necesita y la otra ya lleva otros cuatro años diciendo lo mismo?, ¿acaso él ha dicho algo más meritorio en 9 meses?

¿No se lo merecerían mis hijos ex aequo?

¡Con lo bien que nos vendría la pasta, coño!

08 octubre 2009

¡No te vayas mamá!, ¡no te alejes de mí!

No hay derecho.

Mis hermanas y mi madre salen en un par de horas para París. ¡Hala, a lo loco!. Y se marchan el puente enterito sin ni siquiera haber pensado en lo mal que lo voy a pasar cada mañana teniendo que hacerle las coletas a mi hija, algo dificilísimo para un padre, y dándoles de comer a toda prisa a mediodía para volver al cole sin llegar tarde.

He de reconocer mi suerte. Mi madre, que al mismo tiempo es mi vecina de abajo, sube cada mañana para peinar a su nieta, y les da de comer, a los dos, a mediodía cuando llegan del cole. Yo, mientras, dejo preparada la casa para cualquier revisión a la que pueda someterla mi suegra si se presentase sin previo aviso, y como a toda prisa para dejarlos otra vez en el cole a eso de las tres y media de la tarde. Mi madre y vecina, está encantada de la vida por cuidar de sus nietos y yo, más aún si cabe por tenerla cuando la necesito.

Pero claro, de vez en cuando me abandona para dedicarse a ella misma y me deja aquí tirado, así que esta mañana la niña ha llegado al cole con una diadema muy digna en su cabeza, ya que la horquilla que me dejó su madre preparada era de imposible colocación para mis manos, y la pobre terminaba con todos los pelos sobre los ojos a cada movimiento de cabeza. Y a la hora de comer haré lo que pueda con el puré de patata que dejamos ayer ya listo para hincarle el diente.

Y yo me pregunto: ¿qué hay de aquello de que las madres siempre se sacrifican por sus hijos?, ¿qué pasa conmigo?, ¿quién me cuidará durante estos dos interminables días de cole que estaré sin ella?

07 octubre 2009

Des-colgado

Soy adicto, lo confieso. Y me he dado cuenta de ello esta mañana cuando en la oficina nos hemos quedado sin ADSL por una avería de Telefónica.

Hasta la una de la tarde, hora a la que llegaron dos tipos que tardaron más en saludar que en volverse a marchar, no hemos podido consultar el correo electrónico ni acceder a internet. Y todo por una puñetera fuente de alimentación del router.

He estado descolocado toda la mañana sin saber muy bien qué hacer. He llegado a depender tanto del correo electrónico que sin él me encontraba absolutamente descentrado, y me he pasado buena parte de la mañana revisando carpetas  y archivos que hacía mil años que no abría y tirándolos a la basura. Algo así como lo que ocurre una tarde de sábado en invierno cuando se te ocurre abrir un armario y hacer limpieza. Sólo me han sacado del colapso unas cuantas llamadas telefónicas y un intento frustrado de hacer café en la máquina y descubrir que nos habíamos quedado también sin sobrecitos. Cagüentó.

Y no para ahí la cosa, porque los dos amables caballeros que con tanta premura se marcharon nos dejaron sin linea telefónica, así que ahora sí que podemos recibir correos pero no llamadas.

Eso sí, que no suene el teléfono no me causa ninguna desazón.

06 octubre 2009

¡No, con la hebilla no!

Se veía venir. Yo, al menos, lo tenía clarinete.


Hoy se hace público el primer Correazo en la Muy Culta. ¿Será el último?, lo dudo. ¿Han existido más?, no tengo ninguna duda. ¿Llegaremos hasta el fondo del asunto?, ni en un millón de euros, digo...años.


Resulta que en el año 2005, el gilipollas ese de los bigotes, porque hay que ser un genuino gilipollas para llevar ese bigotazo, y su amigo el del mentón elevado, rubia y chaqué en la boda del yernísimo, le organizaron al tío Mariano un mítin en nuestra ciudad. Miratú.

Lo primero que he pensado al escuchar la noticia es que como alguien comience a tirar de la manta, más de uno y más de dos vamos a salir en los papeles.

Y digo vamos, no van. Porque cuando alguien se quita la correa y comienza a dar correazos es porque ya no tiene otra salida, y los que esperan recibirlos corren despavoridos buscando un buen refugio. Y en ciudades como estas, tan pequeñitas ellas, los buenos refugios no existen.

Siempre habrá alguien en una ventana que verá, y tomará nota, dónde has entrado y a qué hora.

Jodo.

01 octubre 2009

Por sus obras les conoceréis


-¿Dígame?

-Soy yo. Estoy en tu obra de la calle ESTA, y vaya disgusto.
-¡Coño!, ¿pasa algo?, ¿hay algo que no esté bien?
-No, la obra va bien, lo que pasa es que me he enganchado el abrigo con una de tus vallas y menudo siete acabo de hacerle.
-¡Joder, qué susto me has dado!, ¡pues vaya problema!. Mira, vete ahora mismo a comprarte otro y el jueves me das la factura.
-¿El jueves?, ¿y por qué el jueves?
-¿No te acuerdas?, el jueves tenemos que cerrar lo del rectificado del presupuesto
-¡Ah, eso!. Ya sabes que de eso no tienes que preocuparte. Cuenta con ello desde ya.

Las obras públicas tienen, generalmente, concedido un 10% de desviación presupuestaria. Esa desviación “se negocia” directamente con el cargo político que la ha concedido. Algunas veces, las menos, la cosa se soluciona con un traje. Otras muchas, las más, la reunión termina con un sobre.

-Mañana saldrá la concesión. La obra es tuya.
-Qué bien. Con esto casi soluciono el año.
-Ya te lo había asegurado, ¿no?
-Sí, pero hasta que no lo vea… No es que desconfíe, pero ya sabes que por ahí circulan algunos rumores, y no las tenía todas conmigo. Gracias.
-De nada, hombre. Al fin y al cabo, que te la llevases tú no era nada descabellado. La propuesta era buena.
-Ya, pero no era la mejor.
-Bueno, pero ya sabes que se pueden poner “peros” a otras que iban mejor que tú de muchas formas.
-Sí, tienes razón. No pasará nada, supongo.
-Y cambiando de tema, no sabes qué problema tengo en el chalet.
-¿Qué te pasa?
-Tengo la entrada hecha un desastre, y el Ayuntamiento del pueblo dice que no es cosa suya y que tengo que cargar yo con todos los gastos del asfaltado. Y encima este verano quería poner la piscina, y al ver la entrada me han dicho que allí no puede llegar ningún camión. Como son de los otros… ¡esto no pasaría si el alcalde fuera FULANO!, ya me estaría bañando este mismo verano.
-¡Eso te lo arreglo yo en un momento, y ya que estamos allí meto una retro y te hago el agujero de la piscina!
-¡No jodas!, ¿en serio?
-¡Que sí, coño!, dime la dirección y el próximo fin de semana me acerco con una cuadrilla. En una mañana te hago lo de la piscina, y la semana siguiente, cualquier tarde, te adecento la entrada…

Acaparar el poder absolutamente, corrompe de igual forma.

Y la rueda gira, y todos entramos.

Porque el que no entra, muere aplastado por ella.