Esta mañana, mientras caminaba hacia el trabajo, venía hablando solo. La gente me miraba como miran a los lunáticos. Algunos se daban la vuelta como para contestarme, porque era tan evidente que estaba diciendo algo que se creían que se lo decía a ellos. Yo, al darme cuenta, miraba hacia otro lado para ocultar mi vergüenza y para que no identificasen mi cara como la del típico chalado que va haciendo aspavientos por la calle como si estuviera espantando moscas.
¿Cómo comenzar?. Quiero expresar mi agradecimiento... Muchas gracias por este inmerecido galardón... Quién nos iba a decir hace sólo tres años...
No sé si lo que más me jode es tener que inventarme un discurso, o tener que leerlo (o lo que es peor, memorizarlo), o salir en un video que todo el mundo verá en una recepción multitudinaria, o simplemente tener que acudir a un acto que no tiene mucho sentido cuando ya nos han entregado el dichoso galardón hace un par de semanas.
O tener que acudir a una reunión a la una y media de la tarde que seguramente se alargará hasta primera hora de la tarde y me obligará a comer solo en algún restaurante.
No me gusta comer solo.