29 septiembre 2006

Fin de fiesta

¿Los pintores?, pues que aparecieron ayer por la tarde y ya tenían todo tapadito cuando me pasé por allí a última hora. Habían retocado los desperfectos de los albañiles y estaban preparados para comenzar a primera hora de esta mañana. Y a las nueve menos diez de hoy, ya estaban en ello. Menos mal.
A las diez de la noche llegaba yo ayer a casa después de una tarde de idas y venidas, de cajas y cajones, de estanterías y archivadores, de manos sucias y resucias. La red informática, colocada. Los pintores, preparados.
Hoy no tengo el día apropiado para hacer esfuerzos. Me duele la cabeza y estoy cansado.
Vamos, lo normal.

28 septiembre 2006

Todo iba demasiado bien.

El pintor venía hoy. Llegará mañana. O no.

El electricista tenía que haber terminado el martes. Terminará mañana. O no.

Los informáticos venían hoy. Llegaron ayer. Terminarán hoy. O no.

Los del teléfono cambiaban las líneas mañana. Lo harán el lunes. O no.

La mudanza comenzaba esta tarde. Comenzará mañana. O no.

El próximo viernes debería salir una nueva edición a la calle. Y saldrá.

27 septiembre 2006

La linea del cielo

Yo quiero ser uno de esos que busca en internet y encuentra un viaje-chollo a cualquier parte por menos de 100€. Lo intento, lo intento y lo vuelvo a intentar, pero no lo consigo.
Encuentro dos billetes ida y vuelta por menos de 400€. Me parece bien y anoto las fechas.
Y me pongo a buscar hotel. Encuentro alguno de esos que tienen un precio de los que te hace sospechar que algo siniestro ocultan, porque están tan bien situados, que por ese precio algo tienen que ocultar. Pero anoto los nombres, las fechas y los precios.
Luego hago cuentas de lo que podría costar el estar una semana comiendo a base de hamburguesas y perritos calientes. De lo que supondrían los transportes por la ciudad, los museos y las compras. Lo anoto todo.
Por último, echo un vistazo a mi cuenta corriente.
Nueva York es un sueño inalcanzable.
De momento.

Mudanza

El lunes que viene ya estaremos en la nueva oficina. Eso significa que a partir de mañana jueves comenzará la mudanza. Desde media tarde de mañana todos nos convertiremos en transportistas y, a pie, en coche, con la furgo, o en bici, iremos llevando todas las cosas de la ofi vieja a la nueva. Va a ser duro. Va a ser divertido.
Por fin dejaremos de estar amontonados y no tendremos que turnarnos en las mesas y en los ordenadores en las horas punta. Por fin dejaremos de compartir cuarto de baño. Por fin dejaremos de subir dos pisos andando para tener un local a pie de calle. Por fin tendremos una sala en la que poder hablar sin tener que bajar la voz.
Podremos tomar café en el bar de la esquina. Podremos comer en el restaurante de enfrente. Podremos comprar repuestos informáticos en la tienda de al lado. Dejaremos de escuchar el sonido de las bocinas de los coches cuando el tráfico esté atascado. Dejaremos de inhalar los humos de los autobuses urbanos.
Estaremos algo más alejados del centro. Tendremos que subir una calle empinada hasta llegar a la oficina. Echaremos de menos las vistas. Echaremos de más al gilipollas de la Agencia de Publicidad del piso de abajo.
Mucho mejor. Mucho menos mal.

26 septiembre 2006

Su misión

Entrábamos en aquella casa siempre de la mano de nuestras madres o detrás de sus faldas. La recuerdo siempre en penumbra, con las persianas siempre bajadas y una luz mortecina saliendo de las pocas lámparas que la poblaban. Avanzábamos con una mezcla de curiosidad y miedo que, curiosamente, nos animaba a seguir. Siempre era ella quien nos abría la puerta. Nos recibía con mucha alegría y con una sonrisa sincera en la boca que nos asustaba/atraía más aún. Al traspasar la puerta del recibidor entrábamos en el salón. Y allí estaban. Sus tres hermanos. Dos sacerdotes y un ser deforme sentado en una silla de ruedas nos aguardaban, también, con sonrisas en sus bocas. Ellos, muy altos. Ella, sentada. En la silla de ruedas descansaba el enorme peso de un ser deforme y obeso, con el pelo enmarañado y unos labios gruesos que nadie podía dejar de mirar. Nos besaba y dejaba un rastro de saliva en nuestras mejillas que yo me limpiaba en cuanto sabía que nadie me miraba. Una mezcla de asco y miedo se apoderaba de mi. ¿Y si ese rastro de saliva me convertía en lo mismo que veía?, ¿y si yo terminaba en una silla de ruedas con el mismo aspecto que ella tenía? Terminado el ritual , comenzaba el Rosario. Padre nuestro que estás en los cielos... Dios te salve, María... y otras oraciones que, como estas, soy incapaz de recordar.
Su hermana fue la primera en morir. Era de esperar. Nadie sabía cuántos años podía tener. ¿Era la mayor o la pequeña?, ¿joven o vieja? Su desaparición fue, para mí, un alivio. No volvería a ver aquel cuerpo castigado por la naturaleza nunca jamás. No volvería a recibir sus besos. Lo que nadie sabía es que su desaparición también supondría la de aquellas tardes de Rosario y recogimiento que nuestras madres habían intentado inculcarnos sin éxito.
El tiempo fue pasando y casi 20 años después murió el hermano mayor. Apenas recuerdo aquel momento. A partir de entonces, y ya convertido en un adolescente, mi relación con los dos hermanos supervivientes, él y ella, fue a mejor. Buenos días, buenas tardes, ¿qué tal todos?, feliz Navidad, qué guapa esa chica, ¿es tu novia?... Hasta el punto en que, llegado el día de mi boda, él se empeñó en casarnos. Nosotros aceptamos felices, aún sabiendo que su estado de salud no era el mejor. Durante estos años había sido operado en dos ocasiones de tumores en el cerebro, y su movilidad había quedado seriamente perjudicada. Su homilía en la boda fue interminable. Sus confusiones y pausas al leer, constantes. Pero disfrutó. Disfrutamos.
En los últimos años fueron constantes nuestros encuentros. El nacimiento de mis dos hijos nos unieron más y siempre estuvieron, él y ella, pendientes de sus avances y de sus enfermedades infantiles.
El pasado domingo, él, murió. Ella se ha quedado sola. Toda su vida la dedicó a cuidar de sus tres hermanos, y poco a poco fueron muriendo.
Ella, me temo, no tardará mucho. Sólo le queda eso.

25 septiembre 2006

Todo en regla

Se la siente venir de lejos. Poco a poco va haciendo ruido y causando destrozos. Una mala cara por aquí, una contestación sin venir a cuento por allá. A medida que se acerca, sus consecuencias van siendo más evidentes. Silencios infinitos, reproches absurdos. Cuando llega es como un maremoto que se lleva todo por delante. Los silencios se hacen aún más ruidosos, los reproches ahondan en el pasado, las malas caras permanecen por días, y las malas contestaciones son las únicas que existen. Durante casi una semana la situación es insostenible. Lo mejor es huir, pero no se puede. Hay que aguantar. Unas veces se llevan mejor que otras. Esta vez, no aguanto más.
Punto y aparte.
Me pasé mi cumpleaños vomitando. Lo mío con el vómito es como lo del chiste de "susto o muerte": prefiero morir. Todo el viernes con una botella en la mano con un líquido naranja en su interior que a cada trago que daba más insoportable se me hacía. No tenía hambre. Un par de veces más estuve a punto de volver a vomitar durante el día. Soporté las náuseas como pude. Aguanté. Una reunión cabreante desde las doce a las cinco de la tarde. Habría vuelto a vomitar. Pero me aguanté de nuevo. Dos horas en el sofá viendo la tele. No pude conciliar el sueño porque no paraba de sonar el teléfono. Las felicitaciones me sonaban huecas. El sábado, comida con mis suegros. El domingo, cocido en silencio.
Me temo que he vuelto a caer. Quiero caer. Me viene bien caer.
No veo el fondo. No quiero verlo.

21 septiembre 2006

La guerra y el hambre no existen ya en la tierra

Pues sí, llueve. Pero llueve como cualquier otro día que llueve mucho. Nada de situación excepcional y alerta meteorológica por vientos hipohuracanados y lluvias torrenciales. Llueve, sin más.
Esto de las alertas es un camelo. Cada vez que nos alarman por lo mucho que va a llover, nevar, bajar la temperatura o apretar el calor, nada. Pero nada de nada. Y luego, cuando no dicen nada, todos acojonados porque se nos cae el cielo sobre las cabezas.
Como suele ser habitual, todo es mentira.
Nos engañan, y lo que es peor, nos dejamos.

20 septiembre 2006

Rompiendo

"Deberían salirnos los dientes a los treinta años para que comprendiéramos el dolor que se siente"
Llevamos dos noches consecutivas casi sin dormir. Nos están saliendo los incisivos y eso debe de doler.
A mi, hoy, lo que me duele es la cabeza.
Qué bonito todo eso de ser padre.

18 septiembre 2006

No tuvo tiempo suficiente

¿Y el concierto?, pues bien. Nos sentamos justo en el momento en el que se apagaban las luces y comenzaban las primeras guitarras. Todo esto después de la cena en el Mc Donald's de al lado en el que nos pusimos hasta las orejas de hamburguesas, patatas fritas y ensaladas césar. Tengo que replantearme mis megacenas de todos los días, porque aunque sean lo más vegetarianas posibles, cuando quiero darme cuenta ya me he comido una ensalada para seis. Y las vacas no están gordas precisamente por comer carne, sino toneladas de verde. Bueno, que me pierdo. Pues que aquello estaba llenito de humo, más bien de hierba (de la otra) que de tabaco, así que entre que las canciones eran las de toda la vida y que el ambientillo fumeta daba para todos, el concierto estuvo bien. Más tarde, una copita en la cervecería (qué rico el Absolut-cola) con una latita de mix de frutos secos y despellejes varios, y a recoger a los niños a casa de la abuela.
El sábado, nos dejaron dormir hasta casi las nueve y media, lo que constituye un record casi mundial en los madrugones findesemaneros. Así que a las once y media estábamos metidos en el Carrefour para hacer compra con dos carritos, uno para cada niño. Se nos dio tan bien, que nos dio tiempo incluso a hacer alguna otra compra imprevista y llegar a casa con el tiempo suficiente para hacer la comida sin prisas. Por la tarde, a las ferias. 36 euros me costó el asunto. Me tocó subir con el niño y mis sobrinas en el "ratón vacilón", la montaña rusa y el gusano. Odio las ferias.
El domingo mis cuñados se marcaron paella en el jardín y copas sin fin con los vecinos. Qué majos todos y qué bien lo pasamos. La conversación, sobre sexo, divertidísima. No hay nada mejor que tres parejas casi cuarentonas hablando de sexo. Me moría de la risa. Y con tres copas cada uno, todavía mejor. Ni los adolescentes dicen tantas barbaridades en tan poco rato.
Lo peor, hoy lunes. Me paso al menos media hora todos los días leyendo los periódicos locales. Y como parte del ritual, es inevitable echar un vistazo a las esquelas. Lo de vivir en una ciudad pequeña es lo que tiene, que nos conocemos todos. Le conocí hace unos cuantos años cuando por motivos profesionales trabajábamos con su bufete de abogados siempre que teníamos algún problema. Cuando dejé aquel trabajo seguí manteniendo el contacto porque su despacho y mi actual trabajo apenas están separados por 100 metros en linea recta, y porque todos los viernes coincidía con él en el colegio a la hora de recoger a los niños. Hoy se publicaba la esquela de su mujer. 35 años. Hace cinco meses le diagnosticaron un cáncer. Asco de vida.

15 septiembre 2006

Glutamato monosódico

Rollito de la casa, rollito de primavera, arroz tres delicias, fideos chinos y ensalada china. Vamos, lo de siempre. Si en el chino de siempre llevasen una estadística de lo que siempre pedimos, no tendría más que descolgar el teléfono, marcar el número y decir: "lo de siempre". Qué rico todo. Y es que el verano es lo que tiene, que se olvida uno de las buenas costumbres adquiridas durante el largo y penoso invierno y cambia la cena semanal del chino por el despilfarro diario en las terrazas. Qué putada no poder volver a sentarse en una terraza durante 9 meses. Firmaría ahora mismo tener los 26 grados de máxima y 12 de mínima que tuvimos ayer. Cazadora por la mañana y manga corta por la tarde. Terracita y chino. En fin.
Pues eso, que hoy es el concierto de Rot+Calamaro. Y, por miedo a las inclemencias meteorológicas, nos lo han cambiado de sitio y nos vamos a uno cubierto. Menos mal. Ya estoy yo muy mayor para pasarme dos horas dando saltos frente a un escenario. Prefiero el plan tranqui de esta noche, bien sentadito en las gradas con una cervezota enorme entre las manos. Y si hay que levantarse, pues se levanta uno, pero con la seguridad de que 10 segundos después podrás sentarte otra vez cómodamente a ver el resto del espectáculo. ¿Y cuando termine el concierto?, pues supongo que nos tomaremos una copa en alguna parte hasta que el sueño nos obligue a retirarnos, recoger a los niños en casa de la abuela, y rezar para que no se despierten antes de las ocho.
¿El plan del finde?, pues mucho me temo que visita a las ferias con los niños y con ello un caudal ingente de pasta que saldrá de mis bolsillos para todas las atracciones que, este año, sólo cuestan 2,50€ la más barata. ¿Qué ha sido de los "viajes" a cinco duros o a cien pelas de no hace tantos años? Recuerdo haber vomitado después de montar 10 veces seguidas en la noria, y no era yo precisamente un niño que tuviera mucho poder adquisitivo, pero aquello era bastante más asequible de las casi quinientas pelas que hoy en día cuesta montar una sola vez a un niño de 4 años.
Y el lunes, aniversario de bodas. 7 años ya.

14 septiembre 2006

Glamour otoñal

Los primeros días de otoño siempre son divertidos. Como los primeros de verano. Te cruzas con gente en manga corta, con chanclas, con jersey, con cazadora, con paraguas...

Hoy, tras dejar al niño en el autobús del cole, me volví a casa. Me puse la gabardina esa sin forro que me llevo a Cantabria de vacaciones y con la que me paseo por la playa tan ricamente en pleno mes de julio cántabro y me volví a la calle con el paraguas. Tan ricamente. Con paraguas, gabardina, pantalón y zapatos de verano y, por supuesto, sin calcetines. Pues eso. Moda veranotoñal 100%.
Y cambiando de tema, hoy toca coñazo a última hora de la tarde. Resulta que tengo un cliente que me exige un acta notarial de tirada para contratar publicidad. Un gilipollas, vamos. La bobada me va a costar 200 euros y tener que pasarme dos horas que debería pasar con mis hijos en una rotativa.
Hay que joderse.

13 septiembre 2006

¡Qué bien todo!

Hoy, el nuevo comercial ha contratado su primer anuncio. ¡Y en portada, nada menos!

Las obras en el nuevo local ya han empezado. ¡Y las paga el propietario!

El niño ha vuelto de su primer día de cole. ¡Y está contento!

La niña sigue teniendo mocos. ¡Pero no va a peor!

Me acaban de regalar dos entradas para el concierto de Calamaro y Ariel Rot. ¡Y ha sido el alcalde!

Viene a buscarme mi mujer con los niños. ¡Y me voy a las Ferias!

12 septiembre 2006

La vida...laboral

Ayer recibí una carta de no sé qué ministerio que se me olvidó abrir y que hoy ha vuelto a aparecer encima de la mesa. Generalmente no le hago mucho caso, porque en cuanto la abro y veo que no es nada importante tipo denuncia o multa, acaba en la basura. Pero hoy me la he leído. Enterita. Y resulta que me entero de que llevo trabajando (cotizando, que es distinto) desde el año 94.
Joder. Como en las películas. Toda mi vida ha pasado por delante de mis ojos en un segundo. En el año 92 comienzo a llevar una contabilidad, que sigo llevando hoy en día, y por la que me pagan ahora mismo la misma pasta que me pagaban hace casi 15 años (les he cogido cariño. Qué le vamos a hacer...) Mi primer trabajo legal fue de basurero. Me pasé un par de veranos recogiendo la mierda que los demás tiran a la basura para poder ahorrar un poquito y pagarme los últimos años de carrera. Ahí estaba yo con mi mono azul colgado del estribo del camión a 35 grados a la sombra. Ya me daba vergüenza pedir más pasta a mis padres y tuve que trabajar en cualquier cosa para evitar que me echaran en cara más a menudo de lo que lo hacían que iba a ser el más viejo de la facultad. Un par de años después, comercial. De ahí a auxiliar administrativo. Luego, oficial de segunda administrativo, más tarde jefe de sección, director comercial, parado, director general, parado y, por último, de nuevo ejerciendo labores comerciales y ya metido de lleno en el mundo de sufrido empresario.
14 años.

Bomberos y aniversarios

Hoy quería llevarme al niño a visitar el parque de bomberos, que para eso es el día de puertas abiertas, y resulta que a las ocho de la tarde tengo que ver al cerrajero para que nos haga las modificaciones en el nuevo local y conseguir, por fin, tener una pequeña sala de reuniones donde poder hablar sin que nadie oiga tus conversaciones, recibir a los clientes o, simplemente, leer el periódico. Así que le tocará a su madre. Qué envidia.
Desde pequeño le han llamado la atención. Eso de que vayan por ahí con un camionazo enorme y con una sirena que asusta más que el fuego que van a apagar le parece irresistible. No sé de dónde le viene esta afición por todo lo que haga ruido y tenga ruedas y motor, pero sólo piensa en motos y coches.
Hoy ha amanecido soleado pero fresquito. Ya era hora. Odio a muerte el invierno, pero ya hacía falta que la temperatura fuese bajando. Lo de la semana pasada fue terrible. No quiero ni acordarme.
Se acercan dos fechas importantes este mes: mi aniversario de boda y mi cumpleaños. Sé lo que me voy a regalar por mi cumpleaños, pero acabo de darme cuenta de que no he pensado en nada para regalarle a mi mujer por nuestro séptimo aniversario. Más vale que me ponga.
Vaya mierda de post desordenado y sin sentido. Empiezo hablando de bomberos y termino pensando en mi regalo de aniversario de bodas. En fin, como mi cabeza.

11 septiembre 2006

Subidón

Creo que, excepto por motivos vacacionales, nunca había tardado tanto en actualizar el blog. El motivo, septiembre.
Hemos pasado del cero absoluto de agosto y de tener que buscar la forma de pasar el rato para que no se me viera el plumero de lo poco que había que hacer a no tener un segundo libre desde el lunes 4 de septiembre, día en el que parece ser que el grueso de los mortales llegó de las vacaciones con la necesidad imperiosa de gastarse la mayor cantidad de dinero posible en publicidad. Y con ello, el número de la semana pasada no pudo ir mejor. Bueno sí, siempre puede ir mejor, pero no fue mal. Se nos ha quitado a todos esa cara de necesidad que teníamos desde el mes de julio. El dinero vuelve a llegar, gracias a Dios.
Si a esta invasión de clientes le añadimos la firma del contrato del nuevo local al que nos vamos a trasladar a primeros del mes que viene, las fiestas que estamos celebrando en la ciudad desde el jueves pasado, las ferias con los niños, y la vuelta al cole, esta ausencia está más que justificada.
Mañana, si tengo un rato, ya contaré algo más, que ahora mismo me bajo a las casetas a ponerme ciego de cerveza.

04 septiembre 2006

Qué buenos son que nos llevan de excursión

Libros de texto para un niño de 4 años: 100 euros
Chándal (sin camiseta): 43 euros
Comedor: 105 euros mensuales
Autobús: 80 euros mensuales
Teniendo en cuenta que el niño no sabe leer ni escribir, tiene gracia que tenga más libros de texto de los que yo tenía en cualquiera de mis cursos de EGB, BUP, COU y Universidad.
43 euros por un chándal para un niño de 4 años que lo va a utilizar como mono de obra para subirse a los columpios y tirarse arena con sus compañeros, me parece un robo a mano armada. Por este precio, en Decathlon, compro tres.
105 euros por comer unos 22 días al mes en el cole, no me parece caro. Me parece caro si el niño está enfermo, no va porque no nos da la gana, o el mes tiene sólo 15 días porque el resto son vacaciones. Eso sí es un robo.
80 euros mensuales por ir y venir al cole en autobús me parece caro teniendo en cuenta que sólo va por la mañana y vuelve por la tarde. Como no viene a comer, la ida y vuelta de mediodía, ¿por qué la tengo que pagar? Otro robo más.
De los atracos mensuales por cualquier otro motivo, hablaré en su momento. Según vayan cayendo.

01 septiembre 2006

Tengo que ir al super

Llevo casi toda la semana con un malestar general en mi ánimo bastante desagradable. Además, he tenido dolor de cabeza casi tres días, así que tampoco me encuentro muy bien que digamos.
Hoy he caído en la cuenta de que no tengo nada para desayunar, y esa puede ser la raíz de todos mis males. Me encanta desayunar, y desde el lunes pasado lo hago a base de cereales y galletas.
Soy capaz de pagar una pasta por una habitación de hotel sólo por el hecho de que el desayuno sea de tipo buffet y pueda pasar una hora disfrutando. Si algún día tengo pasta y servicio doméstico, mis desayunos serán a base de café con leche, revueltos varios, churros, tostadas, algo de bollería y zumo de naranja.
Mañana me largo al supermercado por la mañana. Tengo que solucionar esto.