29 junio 2006

Tendencia descendente

Vaya mañanita.

Uno tras otro, se me han caído los dos anunciantes más grandes que tenía para el número de mañana. Desastre total. De una facturación más que digna, volvemos al aprobado raspado, y me quedo a años luz del presupuesto mensual. A este paso, habrá que tomar medidas serias para salir del pozo. Ya veremos.
Será por todo lo anterior, porque hace un calor insoportable, o porque el tráfico de esta ciudad es insufrible, o por todo al mismo tiempo, pero hoy no estoy para nada. Me sobrevuela el dolor de cabeza, mi ánimo no está muy allá, las vacaciones aún las veo lejos, y estoy cansado. Esta noche no he dormido bien. No dejaba de soñar cosas extrañas, y a las cinco me he desvelado. Desde entonces estoy despierto, y lo estoy notando.
Fin.

27 junio 2006

Silbar

Todos los días alguien se encarga de conectarse a alguna emisora en internet que esté continuamente poniendo música, y me paso el día silbando casi todas las canciones que emiten.
¿Cuántas canciones tendremos almacenadas en la cabeza?, ¿cuántas canciones seremos capaces de recordar?, ¿más que un Ipod de esos de 4 gigas?
Qué cosas.

Soy un cobarde

Hoy ha venido D a vernos. Con sus chanclas, sus bermudas blancas, camiseta color pistacho y un bolsazo estilo playero con un oso panda de colores.

¡Qué valor tiene este hombre!

¡Qué envidia más cochina!

Lo de siempre

A falta de 3 segundos para terminar el partido, un árbitro español pita un penalty inexistente a Italia. Gol. Italia pasa a cuartos y Australia se marcha a su casita con la cara de gilipollas que, si todo marcha como siempre, se nos quedará a nosotros esta misma noche cuando perdamos ante Francia por penaltys.
No es que yo sea muy futbolero, al contrario. Pero los mundiales suelo verlos porque como me importa un pito quien gane, pues me divierto viendo buen fútbol una vez cada cuatro años. Pero aún me queda un residuo del forofo que fui hace 10 ó 15 años y me acuerdo de las injusticias sufridas por la selección española: el codazo a Luis Enrique, el penalty fallado de Eloy, el de Raúl, la cantada de Arconada, el arbitraje infame contra Corea...
Y luego veo a Italia, pasando eliminatorias injustamente y con ayudas arbitrales, y se me vuelven a aparecer todos los fantasmas que me apartaron de la borregada futbolera. Así que, que gane Brasil el mundial, que nos gane Francia esta noche, y que Italia siga perpetrando partidos infumables y pasando por encima de selecciones que tuvieron la desgracia de ser arbitradas por los peores árbitros del mundo.
Vamos, lo de siempre.

26 junio 2006

Ni lo sé, ni me importa

Hoy es uno de esos días en los que echas la vista atrás e intentas resumir lo que has hecho y te das cuenta de que no has hecho nada. Pero nada de nada.
Cierto es que el verano se acerca cada vez más, y que los clientes ya están pensando en las vacaciones aún más que yo, pero algo debería poner de mi parte para que esto se moviera un poquito.
Pero es que no tengo ganas. No me apetece. Me duele el estómago. No sé si es que tengo hambre, me estoy poniendo malo o que mi conciencia se ha alojado en mis intestinos y me los está estrujando para que espabile.
Mejor me voy a casa y lo medito viendo la tele.

A mal tiempo, buena cara

Eso de que toda la semana haga un calor infernal, y llegue el finde y el tiempo cambie, es una putada.
El jueves pasado casi nos morimos todos en la oficina de un golpe de calor, y el viernes. Pues llega el sábado y justo en el momento en el que salíamos de casa toda la familia, se desata la tormenta del siglo y nos tenemos que meter en el coche más de media hora porque no se podía salir de la cantidad de agua que caía. Y pasada la tormenta, un frío de los de meterse en casa y encender la chimenea (el que la tenga, claro)
El domingo amanece con niebla, y cuando se levanta la niebla, sigue nublado, y cuando se quitan las nubes, empieza a soplar el viento y hace un frío que pela. Así que nos vamos a gorronear chalet y piscina a casa de unos amigos de esos de los que su casa es como las de las películas y la gente entra y sale sin llamar y se autoinvita a pasar los fines de semana y a comer y a cenar y a todo. Pero el día no se pone de verano hasta bien entrada la tarde, así que nos liamos a tomar copas y a eso de las siete nos vamos a la piscina para que los niños dejen de pegarse. Y seguimos tomando cervezas en el bar de la piscina con montaditos de panceta y de chorizo. Y me llevo a los niños a dar vueltas con la moto y nos morimos de la risa.
En fin, que con tormentas y todo, el finde, bien.

23 junio 2006

A pasear

Voy a echar la mañana por ahí haciendo algunas cosillas y ya no vuelvo.

Me voy a la pisci.

¡Hala!

22 junio 2006

Era verdad

Según venía a la oficina me pasé por el Carrefour para comprar unos helados. De esos que vienen en caja marca Carrefour y que cuestan 1,74€ ocho unidades. Me los han quitado de las manos nada más llegar.
Tenemos una máquina de esas de estilo americano peliculero en la que se mete una garrafa de agua por la parte de arriba y luego hay un grifo que te la da fresquita. Cada garrafa tiene, vaya usted a saber por qué, la redonda cifra de 19 litros. Creo que hoy nos beberemos una entera.
La máquina del café pasa por uno de sus peores momentos. Abandonada en una esquina de la oficina, detrás de la tele por la que vemos los partidos del mundial, y sin enchufar para dejar sitio al ventilador que gira y gira sin cesar y nos mueve este aire que pesa. ¡Con los buenos servicios que nos ha hecho durante el invierno!, ¡con los cafetitos calentitos que nos ha proporcinado en esos días de invierno!
Ahora la reina es la nevera. Llena de cocacolas, cervecitas, aquarius y fantas de limón. Con su minicongelador lleno de cubitos de hielo. Dan ganas de meterse dentro o de dejarla abierta para que salga fresquito. Ya llegará el invierno...
Mi coche marcaba 38 grados y estaba a la sombra.
No se equivocaban.
Y mañana, más.

Sudor

Hoy dicen que llegaremos a los 40 grados. A las 7 de la mañana ya superábamos los 19, y a estas horas (las 10) pasamos de los 24.
En la oficina no tenemos aire acondicionado, y el sol nos entra por las ventanas desde las tres de la tarde. Si a esto le añadimos que llegamos a ser en las horas punta 9 personas, hay siete equipos informáticos, dos impresoras, un escáner, cafetera, frigorífico, tele, máquina de agua... el calor es insoportable.
Desde hace un par de semanas estoy intentando negociar el alquiler de una nueva oficina más amplia para que no tengamos estos problemas de espacio que ahora sufrimos. En cualquier caso, el verano está perdido, porque aunque pudiera cerrar el acuerdo esta misma mañana, las obras de acondicionamiento, el nuevo cuarto de baño, la instalación del aire y la mudanza, nos impedirían irnos antes del mes de agosto. Y por estos lugares, a partir de agosto el invierno llega de golpe y porrazo, y ya no nos hará falta el aire acondicionado para nada.
Asco de vida.

21 junio 2006

It's summer time!

El último mes antes de las vacaciones es el peor. Los días se alargan de forma insoportable, y cualquier cosa me recuerda lo lejos (cerca) que ya está la orilla del mar.

Esta situación, la lejanía (cercanía), me produce un sabor agridulce. Para intentar sobrellevar las pocas ganas de trabajar que ya me quedan, pienso en las vacaciones a cada momento, pero eso me produce una ansiedad que se traduce en menos ganas de trabajar y en un suspiro permantente de lo mucho (poco) que me queda.
El siguiente paso, que ya me voy conociendo, será el de ir preparando la "lista" de cosas para llevar. Que si un vaquero, que si dos, que si polos o camisas, que si jersey o chubasquero por si acaso... Y así me pasaré unos cuantos días. Ventajas de ir al norte y tener que pensar en los "por si acasos" meteorológicos.
Y por si todo esto fuera poco, aquí estoy, dando el coñazo en el blog sobre mis desvaríos vacacionales.
No tengo remedio.

19 junio 2006

Gripe

El miércoles por la tarde salgo de trabajar y, como siempre, me voy a casa dando un paseo aprovechando estas tardes de tormenta en las que todo se inunda y ves por la calle a la gente sin zapatos y con los pantalones recogidos hasta las rodillas. Muy divertido todo.
Pero resulta que a medida que voy caminando, mi casa parece estar cada vez más lejos, mis piernas dan pasos cada vez más cortos, mi nariz deja de tener la capacidad para respirar porque se me llena de mocos, y mis riñones deciden independizarse del resto de mi cuerpo y comienzan una guerra muy dolorosa. Al mismo tiempo, con 26 grados de temperatura, empiezo a sentir frío.
Consigo llegar a casa a duras penas, con el tiempo suficiente para desplomarme en el sofá y taparme con una manta. Suplico un termómetro y éste confirma mis sospechas: 38 grados. Para mí, 38 grados, suponen la muerte clínica. Mis músculos no me responden, me duelen las articulaciones y mi cabeza comienza a dar signos de un dolor insufrible. Pero eso no es todo. Mi garganta se une a la fiesta y decide cerrarse al mismo tiempo que el dolor hace que tragar sea algo más bien desagradable. En fin, una penita.
Y así me paso dos días, que empalmo con un fin de semana lluvioso y aburrido en el que no puedo destacar nada excepto que he hecho la declaración de la renta y me sale a devolver.
A la hucha de las vacaciones.

14 junio 2006

Furgol

Hacía por lo menos cuatro años que no veía un partido de fútbol enterito. Desde el último mundial.
Mi mujer se muere de risa. Me pongo nervioso y grito. Celebro los goles y me como las uñas. Como si fuera un forofo.
Menos mal que nos eliminarán, como siempre, y esto durará un par de semanas.
Oeoeoeoeeeeeeeeeeee.

13 junio 2006

Y me fui de compras

Lo nunca visto.

Esta mañana me metí en Zara, y después en Peatón, y más tarde en Cortefiel. Y me harté de mirar bermudas y bañadores que me estilizaran un poco el michelín que tan preocupado me tiene.
No puedo entender por qué un pantalón corto tiene que costar lo mismo que un pantalón largo. Resulta que hay bermudas que cuestan más caras que un pantalón. Para un poco experimentado comprador como yo, estas cosas son incomprensibles. Creo que es la primera vez en mi vida que voy a comprar algo para mi y voy solo. Me da vergüenza eso de revolver las estanterías y colgar y descolgar perchas, y mucho más si aparece algún vendedor para "ayudarme". En ese mismo momento salgo disparado de la tienda y procuro no volver. Pero esta mañana ha habido suerte. Sin vendedores, sin prisa, y sin vergüenza porque cada uno estaba a lo suyo, he cogido lo que me ha interesado, he pagado y me he marchado.
Eso sí, no me he probado nada. Ese es otro capítulo.

Al agua, patos

Piscina, piscina y más piscina.

Llegando el calor, y en el momento en que abren las piscinas, allí que nos ponemos en primera fila para entrar y no volver a salir en tres meses. Así es nuestro verano urbano: piscina, piscina y más piscina. Así que ya no volveré a resumir mis fines de semana como era costumbre porque sería muy aburrido lo de: viernes por la tarde, piscina. Sábado, mañana y tarde, piscina. Domingo, mañana y tarde, piscina.
Pues eso.

08 junio 2006

Más feo que un pie

Lo peor de la llegada del calor es el capítulo sandalias. Todo el mundo libera los deditos de los pies y hace gala de ellos con el primer rayo de sol.
Tengo una malsana curiosidad por los pies ajenos. Puede ser un rollo fetichista que desconozco en mi personalidad, porque me atraen de una manera casi enfermiza. Cuando alguien pasa a mi lado con unas sandalias, los ojos se me van directamente a ellas. O mejor dicho, a los pies que las calzan. Incluso si se trata de una de esas chicas que, a parte de sus pies, desnudan casi por completo el resto de su cuerpo y lo exhiben sin complejos. Yo, a los pies.
Y lo peor, lo peor de lo peor que puedo ver en una persona, son unos pies sucios. Me desagradan los pies porque son, por naturaleza, feos. Pero aunque fuesen los pies más bonitos del mundo, el que estén sucios me resulta imposible de soportar.
¿Que cómo son mis pies?, pues feos como todos, pero siempre, siempre, siempre...limpios.

07 junio 2006

El espejo de mis recuerdos

Esta mañana me encontré con un antiguo compañero de trabajo. Hacía tres años que no lo veía. Desde que se marchó (desde que le echaron) no habíamos coincidido en ninguna parte. Le encontré bien. Algo más calvo, algo más gordo. Vamos, como todos.
Luego entramos en materia y empezamos a recordar su salida y la mía. A los dos nos dejó huella aquella experiencia. La mía, aunque traumática, fue menos dolorosa que la suya. Después de meses de humillaciones y vejaciones se encontró en la calle. Con una indemnización de 45 días, sí, pero en la calle y sin posibilidades laborales de ningún tipo. Su profesión, corrector de textos, no presentaba muchas salidas profesionales después de 18 años en la empresa. Los correctores automáticos de los editores de textos han sido implacables con estas personas. Unos correctores que hacen todo mecánicamente y no se fijan en la gramática ni en el sentido de las frases. Sólo en la ortografía y siempre que se alimente contínuamente sus gigantescas, aunque mediocres, bases de datos. En la actualidad sobrevive haciendo trabajillos como corrector en las pocas imprentas y editoriales que aún mantienen esa figura. Trabaja poco, pero está contento.
Sigue siendo la misma buena persona que era entonces, pero cuando recordamos aquellas fechas y al personaje que nos expulsó a los dos de un puesto de trabajo en el que dejamos casi nuestra salud, le cambió el gesto y el lenguaje. Me contó que estuvo casi un año asistiendo a terapia de grupo por su culpa. Que cayó en una larga depresión de la que le costó salir. Que no dejaba de llorar y pensó que todo había terminado. Que jamás le perdonará.
Me vi reflejado en él como en un espejo.

06 junio 2006

Se me va a hacer muy largo

Ha entrado el calor otra vez sin ningún tipo de consideración. El sábado pasado, cuando salimos del chino, hacía un frío que pelaba, y ya el domingo la cosa mejoró considerablemente. Hoy no se puede ni caminar por la calle.
Estos calores aceleran mi necesidad de irme. Por regla general, el último mes que paso en el trabajo antes de las vacaciones de verano es el más duro de todo el año. Sueño con la playa, la huelo, y a medida que se van acercando las fechas, la necesito físicamente.
Tengo la suerte de que puedo verla en mi ordenador a diario. Puedo verla, o imaginármela, desde la página web del ayuntamiento. La verdad, todo hay que decirlo, es que lo que realmente veo es el aparcamiento de la playa. Veo ir y venir a la gente. Aparcar, descargar todo el equipaje playero y marcharse hacia su lugar en la arena, puedo imaginarme la sensación del agua fría mojando sus pies, las caminatas por la orilla, las olas inmensas llenas de espuma, los cubos y las palas, la caza del pobre cangrejo despistado en las rocas de la orilla... Me imagino llegando en el coche, bajando a toda la familia y disfrutando del primer verano de mi hija y el cuarto de mi hijo. Me imagino tomando una cañita antes de comer en la terraza del bar que hay en la esquina con unas aceitunas y subiendo al apartamento desde el que se ve la playa. No es que se vea, es que si salto desde la ventana caigo en la arena. Me imagino durmiendo la siesta bajo la sombrilla después de comer. Me imagino tomando una copa mientras el sol se pone en la terraza del Pub que hay al fondo de la playa. Con su hierbita y su música bajita, y sus sillas orientadas a la puesta de sol, y sus hamburguesas tremendas y su tienda de bisutería y ropa surfera.
Un mes.

05 junio 2006

Tengo sueño

El sábado nos dio por salir. A los dos solos, que ya iba siendo hora. ¿Y qué hicimos?, pues ir a cenar a un chino y volvernos para casa a las 12 y media de la noche. Recogimos a los dos niños en casa de la abuela, los subimos dormidos a casa y nos metimos en la cama.
Y es que los fines de semana madrugamos más que los días laborables. Los niños se despiertan a eso de las siete y media de la mañana y ya no hay forma de que se vuelvan a dormir, así que cuando llega la hora de la cena ya no sabemos si sentarnos a cenar o irnos a dormir.
Añoro esos fines de semana de cervecitas-pinchos-copas de los que tanto habla I_O en su último post. Y levantarme a eso de las 11 o las 12 de la mañana...
Ya ni me acuerdo.

01 junio 2006

Siempre quise saber ruso

Hoy me envía un amiguete un enlace que te dice cómo se escribe tu nombre en ruso.

Supongo que alguien tendrá también curiosidad. Sólo hay que escribir el nombre en la casilla y darle al botón.
Espero que os guste.