28 febrero 2006

Porque hay que comer, que si no...

Hubo un tiempo en que tuve despacho y secretaria. Podía entonces dar calabazas a todos los pesados a los que no quería ver con solo descolgar el teléfono y decirlo. Podía retrasar días y días las reuniones a las que no me interesaba ir hasta que el "contrario" se cansaba y dejaba de llamar. Pero lo que no hice jamás, pero jamás de los jamases, fue quedar con alguien y tenerle esperando a la puerta una hora y cuarenta minutos.
Eso es lo que me acaban de hacer esta tarde. Y eso ha provocado que no acuda a una cita que tenía prevista más tarde, que no recoja un pedido de publicidad que tenemos que distribuir el próximo viernes, que tenga que acumular todo para mañana por la mañana, que lo de mañana por la mañana tenga que hacerlo por la tarde, y que probablemente no vea a mi hijo hasta que esté casi acostado el día de su cumpleaños.
Y todo por un mamón con aires de grandeza al que tengo que lamerle el culo para que me contrate una campaña de mierda que me hace mucha falta.
Asco de vida.

Y tengo que salir a la calle

Previsión: Cielos despejados con heladas fuertes de madrugada y ascenso de las temperaturas durante el día.

Realidad: 7 grados bajo cero, cielo cubierto y nieve.

27 febrero 2006

Cumpleaños

El próximo miércoles mi hijo mayor cumple cuatro años. Este es su primer año de colegio, y nos vemos metidos en la misma dinámica que tanto hemos criticado siempre en los demás. 26 regalos para los 26 niños de su clase, fiesta de cumpleaños con piñatas, globos, pasteles, pizzas y decenas de regalos...
¿Dónde han quedado aquellos cumpleaños con un único regalo y con reparto de un sugus para cada compañero de clase?
Estamos criando monstruos que nos acabarán devorando, y los únicos culpables somos los padres.

Un poco de todo

Viernes: Cenita en el nuevo mexicano. Decepcionante. Mucho mexicano sirviendo, cantando y controlando en el local, pero la comida, más de lo mismo. Muy Cantina Mariachi pero con más platos en la carta. Eso sí, sin ningún parecido a la Cantina, en la que al menos la comida sabe a algo y te echas unas risas sin que cinco mariachis te canten aquello de " y si adelita se fuera con otroooooooooooo, la seguiría por tierra y por maaaaaaaaaaaaaaar..." con un exceso de decibelios a un palmo de tu mesa. Tantas ganas teníamos de irnos que no tomamos ni café. Decidimos tomárnoslo donde lo hacemos habitualmente, con bien de tarta de chocolate de esas que luego te dan cargo de conciencia y un centímetro más de michelín. Y nada más. Hacía tanto frío que se nos quitaron las ganas de tomarnos una copita en algún sitio. A casita a dormir, que desde las seis de la mañana que estábamos en pie...
Sábado: Visita al Carrefour porque se nos había acabado el Norit prendas delicadas. Como hacía yo la compra me decidí por un detergente de prendas delicadas de marca Carrefour a 99 céntimos. Un chollo. Otra cosa es que la ropa termine con agujeros. Veremos. Ya puestos, compré una bolsita de canónigos de esos que no hay ni que lavar y un queso de Burgos para la ensalada de por la noche. El castigo al pastel de chocolate del sábado pasaba, sin duda, por una ensalada con pocas calorías al día siguiente. Un par de cajas de cereales para desayunar, un par de botes de Nidina para el biberón de la niña y una moto teledirigida para el niño al 50% que en Navidad porque el miércoles es su cumpleaños (nació ayer y ya tiene 4 años) Total, una pasta. Cuando llego a casa, todos los planes han cambiado. Ha llamado mi cuñado que nos espera a comer porque está haciendo cocido (la ensalada a hacer puñetas y el michelín a aumentar de tamaño. ¡Vivan las calorías!. Me encanta el cocido) Total, todos al coche cargados como si nos fuésemos quince días de vacaciones. Viajar con niños, aunque sea a una urbanización, es una locura. Pedazo de cocido. Dos horas y media comiendo sin parar. Y después, los pastelazos que habíamos comprado en la pastelería antes de salir y los mantecados que hace mi madre y que me había dado para mis cuñados. A las cinco empieza a nevar. A las seis y media tenemos que salir corriendo porque la carretera empieza a perderse de vista. El trayecto que habitualmente hacemos en 10 minutos se convierte en media hora. No para de nevar.
Domingo: Sigue nevando. 20 centímetros de nieve en la calle y un frío espantoso. Me recuerda a las ventiscas de los Pirineos. El niño se levanta a las ocho de la mañana diciendo que quiere salir a la calle y no para de repetirlo cada diez minutos hasta que a la una de la tarde me rindo y le bajo, a él y al trineo. La nieve sigue cayendo cada vez más fuerte. No podemos ni abrir los ojos, pero no hay manera de subir al niño a casa. Sube y baja mil veces para tirarse con el trineo. Después se empeña en destrozar todos los muñecos de nieve que había hecho la gente antes de llegar nosotros, y nos pasamos un buen rato dándole patadas a todos. Unos cuantos se están haciendo un iglú y lo consiguen. Se meten todos dentro y se hacen fotos. Y yo pensando, ¿no tendrán casa todos estos que tienen ya una edad y están aquí haciendo el tonto y pasando un frío de narices? Después me miro y pienso lo mismo de mi, así que meto al niño en el trineo y tiro de la cuerda hasta que llego al portal de casa. Estamos empapados, pero el niño está feliz. Paella, siesta y tele. Fin.

24 febrero 2006

Fin de semana

Lo empiezo ahora mismo. Que no me busque nadie hasta el lunes.

Un día especial

Me muero de ganas por subir a esquiar este fin de semana, pero la previsión del tiempo es de nieve, así que no va a poder ser. He visto las cámaras de la estación y están retirando la nieve de los accesos con excavadora. Vaya putada.
Así que me conformaré con la cena en el nuevo mexicano esta noche (ya he reservado mesa para dos) porque estamos de aniversario. ¡14 años juntos! Me dan escalofríos sólo de pensarlo. Copita en algún sitio tranquilote y a casa, que los niños esperan.
He llegado a una edad en la que este plan me parece maravilloso. Si se acompañara con una siesta el sábado y otra el domingo, sería perfecto. Pero no va a poder ser. Nos han invadido la casa unos seres diminutos que tienen como única misión en esta vida la de impedir nuestro descanso, de noche y de día.
El caso es que cuando no están en casa, les echamos de menos.

23 febrero 2006

32 días después

Para un día que me duermo la siesta suena el móvil y es el joputa del DVD diciéndome que ya puedo pasar a recogerlo.
Sólo han pasado 32 días desde que se lo dejé.
Me dan ganas de matarlo.

Famosos, famosillos, famosetes

Para pensar


Recuperaré este post siempre que tenga un mal día de esos en los que haces examen de conciencia y decides ser una persona nueva.

Mejor tomárselo con humor

Paisaje urbano

Normalmente voy tan deprisa por las mañanas que no me da tiempo a mirar a la gente a la cara. Hoy, no sé por qué, he venido fijándome en cada persona con la que me cruzaba.
Fundamentalmente se trataba de padres o madres con hijos de camino al colegio. Pero me he dado cuenta de que casi todos tenían algo de lo que yo no me había fijado hasta hoy. Eran sudamericanos, africanos, asiáticos, de países del este... Me paré a pensar que mis vecinos de arriba son una pareja de rumanos con un niño de 3 años, y que justo debajo de mí viven un grupo de africanos jóvenes en un piso de acogida.
Llevo viviendo en el mismo barrio toda mi vida, y ha cambiado tanto que apenas lo reconozco. Donde jugábamos al fútbol ahora hay bloques de viviendas; donde nos tirábamos piedras jugando a la guerra, ahora hay una Caja de Ahorros; donde nos escondíamos supuestamente en una cabaña secreta que sólo nosotros conocíamos, ahora hay un parque; donde solíamos jugar a las expediciones al fin del mundo, ahora hay adosados; donde poníamos petardos en los hormigueros causando miles de víctimas, ahora hay unas piscinas... Y así podría estar una semana.
En un barrio en el que conocías a todo el mundo y no podía hacer ninguna trastada porque mi madre se enteraba a los 30 segundos, ahora me cruzo con personas que ni siquiera hablan mi idioma.
Pero da lo mismo. Sigue teniendo ese encanto que siempre tuvo. Se sigue dejando que los niños jueguen a la puerta de casa; se sigue comprando de fiado en las tiendas;las cañas siguen siendo más baratas que en el centro y los pinchos más grandes; los domingos la gente se sigue vistiendo de domingo; en verano se sigue saliendo a la puerta de casa a "tomar el fresco"; y las vecinas siguen saliendo a la calle en bata, zapatillas y con los rulos en la cabeza.
Da gusto.

¡Pues no me acuerdo!, ¿y qué?

Conversación típica del 23F:
- ¿Y tú que estabas haciendo ese día?
- Ni puta idea
- ¿Pero cómo no te vas a acordar, hombre?
- Pues no me acuerdo
- ¡Venga ya!
- ¡Que no, que no me acuerdo, coño!
- ¿Pero de algo te acordarás?
- De nada
- No me lo puedo creer
- Pues créetelo. No me acuerdo de NA-DA

¡Joder, qué pesados!

Si tenía 11 años, ¿de qué me voy a acordar?.
Me acuerdo que hacía frío, que llevaba una mochila marrón y amarilla llena de libros que nunca utilizaba y que pesaba un huevo, que estaba harto de mi coreana con capucha heredada de mis primos, que me encantaba jugar a los coches y ver la tele, que al día siguiente mi padre me envió al colegio y me lo encontré cerrado, que mi padre fumaba sin parar y no se quitaba la radio de la oreja. Pero del golpe, de lo que se dice el golpe, no me acuerdo de NA-DA.
Dormí como de costumbre, bien. Me levanté como de costumbre, con sueño. Desayuné como de costumbre, poco. Me tocó ir al colegio como de costumbre, andando. Y me volví a casa como de costumbre, también andando.
Y ya. Esos son mis recuerdos.
Ese día me comporté como lo que era, un niño.
Soy culpable.

22 febrero 2006

Lo que piensa mi aseguradora

Hay facturas y facturas.
Con la que no puedo (¡NO PUEDO!) es con la factura del seguro del coche: 355€ por un seguro a terceros+lunas+incendio+robo. Y encima tengo que soportar que me digan que es barato porque me aplican un 40% de descuento por no siniestralidad.
Eso yo lo interpreto como: "Mire: usted es tan gilipollas que nos está pagando 355 eurazos todos los años para nada. Eso sí, no se le ocurra dar un parte por un arañazo en la puerta porque en cuanto nos enteremos que nos toca soltar algo de pasta pasamos a cobrarle 600. Pero que le quede claro, para nosotros usted es un GI-LI-PO-LLAS"
Y encima no les puedo quitar la razón porque la tienen.
¿Seré gilipollas?

Creer

Tuve muy claro desde el primer momento que cuando tuviera que matricular a mis hijos en un colegio, este sería religioso. Y es que no hay mejor forma de perder la fe que ir a un colegio de curas. Lo sé por experiencia.
Fui bautizado, tomé la primera comunión y me negué a ser confirmado. Sin embargo, me casé por la iglesia y he bautizado a mis hijos. Les obligaré a estudiar religión, a tomar su primera comunión y a asistir a todas las misas dominicales que les toquen por imperativo legal siempre que no impliquen mi asistencia. A partir de ese momento, que hagan lo que les dé la gana.
Yo ejerceré de padre ejemplar y la propia iglesia me hará el trabajo sucio.
Pero qué torpes llegan a ser.

Comida Mexicana

Ayer abrieron un nuevo restaurante mexicano. Pero no de esos tipo "Cantina Mariachi" o algo parecido, sino uno mexicano 100%. Los camareros, el dueño y hasta el personal de limpieza son mexicanos.
Me muero de ganas.

21 febrero 2006

Maldito tiempo





Lo tenía todo preparado desde que comenzó el año. Este fin de semana nos marchábamos a pasar unos días al País Vasco. En un principio el viaje era para nosotros dos, pero al final decidimos que los niños deberían disfrutar también, y decidimos ir los cuatro.
Teniendo en cuenta que son 5 horas de viaje, llevar a los niños era un tanto arriesgado para dos días, pero nos daba pena no hacerlo. Una casita rural a un kilómetro de Getaria en mitad del monte y con vistas al mar. Una parcela enorme, verde y con columpios para los niños. Kilómetros de senderos por los que pasear. Marisco y txacolí.
Ahora resulta que hay una previsión de nevadas para los próximos días, y el frío que hoy hace no lo desmiente en absoluto.
Habrá que dejarlo para más adelante, aunque ya me había hecho a la idea.

20 febrero 2006

Star Wars: Episode III

La tengo en casa desde hace tres semanas y aún no la he podido ver. La dejé encima de la mesa de una habitación en la que apenas entro. Pero resulta que ayer domingo tuve que entrar y la vi.
Sigo esperando a que el hijoputa del Airis Center me arregle el DVD.

Mañana hará un mes.

Febrero ruinoso

Ya no sé a quién llamar. El mes de febrero está siendo el peor desde agosto.
La verdad es que todo el mundo está igual. No hay ningún anuncio en ningún periódico, aunque eso no es consuelo. Lo peor es que no veo el final. Los augurios para marzo, de momento, no pintan nada bien.
Mi experiencia me dice que febrero es, sin contar agosto, el mes más flojo del año, pero este se está descolgando como el peor que yo recuerde.
Si todo el mundo tiene su cuenta bancaria como la mía, no me extraña que no se gasten un céntimo.
Hay que ponerse las pilas.

17 febrero 2006

¡Quiero mi DVD!

- ¿Oiga?, ¿es el Airis Center?
- Sí, aquí es. ¿Qué quería?
- Pues mire, que hace más de de tres semanas les dejé mi DVD para que me lo arreglaran porque había decidido por su cuenta no encenderse por mucho que le diera al botón, y que me parece a mi que 21 días son suficientes para dar con la avería.
- Pues lo siento, pero su DVD sigue en nuestro poder.
- Pues claro que sigue en su poder, ¡me lo va usted a decir a mi, que llevo 3 semanas sin poder ver una película!
- No, si a lo que me refiero es que sigue en nuestro poder esperando a que nos envíen un código de reparación desde Madrid necesario para que se lo enviemos y nos lo reparen.
- ¿Me está usted diciendo que desde hace tres semanas que les dejé el DVD, ni siquiera lo han tocado para ver qué avería tiene?
- Eso le estoy diciendo, caballero. Nosotros no arregamos DVD'S, sino que los enviamos a Madrid para que lo haga la propia marca. Y hasta que no nos den el código de reparación no nos lo admiten, porque tienen problemas de espacio en el almacén.
-¿Y no podría usted haberme dicho todo esto hace tres semanas?
- Es que si se lo digo, lo mismo no me deja usted el aparato. ¿Me entiende?
- Pues tiene usted toda la razón. No se lo habría dejado. Y tenga usted por seguro que no se lo volveré a dejar en la vida.
- Pues está usted en su pleno derecho, caballero, pero ya le advierto yo que en el caso de que se le vuelva a estropear, tendrá que seguir el mismo proceso, porque no hay otra forma.
- Mire usted, caballero, la próxima vez que se me estropee el DVD me pegaré el gustazo de ir hasta su tienda y estrellarlo contra el suelo para que se quede usted con los pedacitos y vaya pidiendo códigos de reparación para cada uno de ellos. Y yo, mientras, me marcharé al Media Markt para comprarme otro DVD de cualquier marca menos la suya a 39,95€. ¿Se ha enterado usted, caballero?

Ser feliz un fin de semana

Dormir.

Eso es lo que quiero.

¿Es pedir demasiado?

16 febrero 2006

De mal en peor


En mi delirio migrañoso de hoy ha aparecido, me avergüenza reconocerlo, David Hasselhoff. La mente es un misterio insondable. Vale que tenga ideas suicidas y que piense en pegarme un tiro o en tirarme por la ventana, pero que aparezca David Hasselhoff con sus pantalones sobaqueros y su paquetón no, eso sí que no. Me lo tengo que mirar, pero muy en serio.

Y para vengarme de su presencia, ahí va un complemento de cuarto de baño de bar de carretera que seguro que no le gusta nada. O sí.

Desde el dolor...

Desvaríos de un migrañoso

Una de las reglas que conviene llevar a rajatabla a todo migrañoso es ir apuntando las fechas en loas que se producen los dolores de cabeza. Yo, que soy como soy, no lo he hecho jamás.
Y mira tú por dónde que tengo que ponerme a escribir un blog para comprobar que el 19 de enero me dolió por última vez, y que hoy, 16 de febrero, volvemos a las mismas. Casi un mes.
Según los neurólogos, no entraría dentro del rango (se necesitan 3 o más crisis mensuales, dicen ellos) del migrañoso tipo. ¿A que a ellos no les ha dolido nunca la cabeza?, ¿a que no tienen ganas de morirse ahora mismo?, ¿a que no han sentido un dolor como el que yo siento?, ¿a que no saben qué se siente cuando no puedes hacer NADA para evitarlo y NADA para controlarlo?, ¿a que no se imaginan en qué se convierte mi vida cada vez que sufro un dolor de esta intensidad?, ¿a que ellos no tienen ganas de vomitar desde que se levantan hasta que se acuestan?, ¿a que ellos no han sentido un dolor continuo durante años enteros? Sí, sí, años enteros.
Y ahora me dirán que con la edad esto se va pasando. Que iré notando que las crisis se van distanciando en el tiempo. Que si fuera una mujer se me retirarían cuando sufriera la menopausia...
Ojalá que el enano cabrón que tengo ahora mismo dentro de mi cabeza empujando uno de mis ojos hacia el exterior se mude una temporada a la cabeza de cada uno de ellos. Y sobre todo que se quede a vivir para siempre en las cabezas de los empresarios farmacéuticos que venden pastillas milagrosas de última generación a 12 euros unidad que prometen eliminar el dolor en menos de dos horas.

14 febrero 2006

Visitantes

Un par de veces al día investigo quiénes han sido los visitantes de mi blog. Les devuelvo la visita y echo un vistazo a lo que se cuenta por ahí. Les hago más caso cuanto más tiempo han estado enganchados a mi página. Creo que es lo menos que puedo hacer.
Pues bien, ayer me conecté a estas páginas y resulta que dos de ellas tenían contenido exclusivamente pornográfico. Reconozco que navegando veo todo tipo de páginas, y que muchos de los blogs que visito aleatoriamente tienen contenido porno. Pero no había visitado ninguno de estos, lo juro.

Sin noticias

Martes: Sigue sin llegar nadie.

Desde el viernes no he vuelto a ver a nadie por la oficina. Ayer por la noche les llamé a todos y estaban peor. La gripe no cesa, al contrario, incrementa sus efectos. La media de las temperaturas de todos era de 38 y medio. Y yo, con mis mocos y mis toses. Menos mal. No puedo con la gripe, y mucho menos con la fiebre. Prefiero morirme.
Con 37 no puedo levantarme de la cama. Con 38 empiezo a decir bobadas. Con 39 suplico una pistola para acabar con mi sufrimiento. A partir de esa temperatura, paso al lado oscuro y se desatan en mi interior todos los males de este mundo. Lo dicho, prefiero morirme. Así que espero tener suerte y pasar estos días lo más protegido posible contra los virus que han invadido la oficina.
El caso es que hoy teníamos (creo que seguimos teniendo) una comida-reunión de trabajo en la que decidiremos nuestro futuro, y donde se supone que pasaré a ser un miembro capitalista más de la empresa. ¡Qué miedo! Ya me veo pidiendo un crédito para invertir en esta aventura, porque de mi cuenta bancaria no puedo sacar ni un céntimo más este mes (y todavía estamos a 14...)
Por cierto, ayer por la noche me llamaron otra vez los pesados de la semana pasada. Quieren comer conmigo el miércoles para intentar convencerme. Estoy empezando a cansarme. Comeré con ellos y volveré a decirles que no.

13 febrero 2006

No tengo remedio

No he hablado con nadie en toda la mañana. La gripe ha hecho su trabajo y al final ha impedido que nadie se haya movido de la cama, así que me he pasado la mañana solo.
¿Y qué he hecho en vez de aprovechar el tiempo y trabajar sin interrupciones? Pues he navegado, escrito correos a todos los amigos de los que tengo dirección electrónica, chateado con el MSN, tomado un café de máquina, asomarme a la ventana, acordarme de la madre de un poli que ponía multas a un coche mal aparcado (¿y qué culpa tendrá el policía, y sobre todo su madre, de que el capullo del coche blanco haya aparcado encima del bordillo y no deje pasar ni al autobús ni a los peatones?), repasar todo el album de fotos que tengo en el ordenador, tomar pastillas smint sin control alguno (creo que soy adicto), leerme todos los periódicos dos veces, escribir un par de posts, buscar los blogs más raros del mundo...
Tengo una sensación rara en el estómago. Creo que mi conciencia está recordándome lo que tenía que hacer y no he hecho. ¿O será hambre?
Me voy a comer.

Es inútil

Tres llamadas y tres conversaciones repetidas. "Estoy fatal, tengo 38 de fiebre y hoy no iré a trabajar".
No se puede luchar contra los lunes, siempre te sorprenden. Y siempre mal.

10 febrero 2006

He de tomar una decisión (II)

Ayer dí el no definitivo. Me quedo como estoy, y no me voy a arrepentir.

Se le cambió el gesto cuando se lo dije, pero enseguida puso cara de poker y mantuvo el tipo. Yo también. Lo mejor en estos casos es mirar a los ojos y mantener la mirada pase lo que pase. La decisión era firme. Tan firme, que ni siquiera hubo contraoferta. Punto y final.
El martes tengo una reunión con los compañeros para decidir nuestro futuro. Tenemos muchos planes, y todos muy ilusionantes. Entraré a formar parte de la sociedad, aunque de momento con poca pasta. Me hace ilusión. Es la primera vez que voy a trabajar para mí mismo. Creo que voy a tener una sensación rara. ¡Me voy a pagar mi propio sueldo!
¿Y a quién voy a llamar cabrón ahora?

Gripe

Se veía venir.

Ayer sólo se oían toses, estornudos y se respiraba un malestar general que hacía prever lo peor. Hoy no ha venido nadie a la oficina. Todos con gripe menos yo, que tampoco es que esté en mi mejor forma. De momento me apaño con un paquete de kleenex que ya llevo por la mitad y con el calefactor a mi lado.
Creo que el teléfono se ha unido a la epidemia general, porque aún no ha sonado. He consultado un par de veces el contestador por si estuviese estropeado, pero no.
Lo mejor será cerrar, colgar un cartel en la puerta que ponga "CUARENTENA", y no regresar hasta el lunes.
A lo mejor lo hago.

09 febrero 2006

Vuelta a la normalidad

Vaya semanita más estúpida. He tenido que decidir si pegar otro cambio en mi trabajo o seguir en este, en el que me estoy divirtiendo y encima me pagan.
No sé qué tipo de dudas tenía, pero encontrarme con varias ofertas al mismo tiempo me descolocó de tal manera que no he sido capaz de darme cuenta de que no había nada que pensar hasta ayer. Aún así, todavía hoy le he seguido dando vueltas, pero más para seguir autoconvenciéndome de lo bien que estoy aquí que para pensar seriamente en otro cambio.
¿Pero qué sigo pensando, si en la columna de los "pros" sólo hay un gran espacio en blanco mientras que en la de los "contras" no dejo de apuntar cosas?
Hace años se me hubiera pasado con media docena de cervezas de esas que tanto le gustan a I_O.
Por cierto, he visto que estos días de ausencia has seguido entrando varias veces en el blog. Muchas gracias.

08 febrero 2006

A la mierda

¡Qué bajón, Dios mío, qué bajón!

Ni me acordaba ya del tiempo que hacía que no me encontraba tan mal.

Luego doy en pensar lo gilipollas que he sido y me avergüenzo de mí mismo.

Una vez recuperado, borro un par de posts y p'alante.

06 febrero 2006

He de tomar una decisión (I)

Me gustaría haber estado solo todo el fin de semana.
Hace años, cuando necesitaba estar solo, cogía el coche y conducía. Me daba igual dónde. El caso era alejarme. Esta mañana he tenido esa misma sensación, y me he bajado en coche a trabajar. He puesto mi música en el CD y me he sentido mejor.
Ahora me voy. Voy a dar una vuelta. No sé si volveré.
Necesito no hablar con nadie. No escuchar a nadie. No ver a nadie.

02 febrero 2006

Comidas y desayunos

Hoy teníamos jornadas gastronómicas de la faba asturiana. De primero sopa de marisco o crema de nécoras, y de segundo a elegir entre seis tipos de fabada diferentes: con almejas, con calamares en su tinta, con jabali, tradicional o con marisco. De postre, semifrío de sidra o arroz con leche. Todo regado con "cienes y cienes" de botellas de sidra o con agua. Vamos, como para volver a trabajar.
Cuando entramos en el restaurante casi estaba lleno. Sólo faltaban dos mesas, la nuestra y una pequeñita a la entrada del local. Una vez que pedimos nuestros platos (yo me arriesgué con la fabada con jabalí) me levanté para acercarme al cuarto de baño a lavarme las manos. La mesita de la entrada seguía vacía. Cuando volví a subir las escaleras desde el baño, se estaban sentando tres personas en la mesita. Nuestras miradas se cruzaron y la incomodidad de la situación se apoderó de los cuatro. Tuve que dar yo el primer paso disimular mi sorpresa con un saludo. Fue un saludo cordial, de los que se dan los amigos, aunque algo frio.
Ahora ya no tengo dudas. A todos les veré mañana desayunando. Seguro que, aunque ya lo tenían previsto, he sido el único tema a tratar en su conversación.

Sorpresa, sorpresa

Esta mañana recibí una llamada un tanto extraña. Un antiguo compañero al que había perdido la pista me ha llamado para decirme que alguien se quería poner en contacto conmigo para ofrecerme algo. ¿Alguien?, ¿algo?. Me ha sonado muy raro, pero en estos casos nunca hay que decir que no. Nunca se sabe.
Resulta que ese "alguien" era el Director Comercial Regional de una empresa informática dedicada a la implantación de sistemas de edición con el que he coincidido en anteriores empresas y con el que había llegado a tener una muy buena relación profesional que me llevó a comprarle en un par de ocasiones. No había vuelto a saber de mi hasta hoy que, preguntando, había conseguido mi teléfono. Y no me extraña, porque llevo un par de años que no paro quieto.
Pues el "algo" es una oferta de trabajo (¡¡¡¡otra más!!!!) que tiene muy buena pinta, aunque un pero muy grande. El trabajo es en Madrid. Me da una pereza horrorosa, pero...no sé. Habrá que sentarse y pensarlo con calma. No me apetece nada Madrid. De visita sí, pero para trabajar...
Lo más gracioso es que mañana por la mañana tengo un "desayuno de trabajo" en el que me van a ofrecer algo aquí, en casa.
No sé.