Tuve muy claro desde el primer momento que cuando tuviera que matricular a mis hijos en un colegio, este sería religioso. Y es que no hay mejor forma de perder la fe que ir a un colegio de curas. Lo sé por experiencia.
Fui bautizado, tomé la primera comunión y me negué a ser confirmado. Sin embargo, me casé por la iglesia y he bautizado a mis hijos. Les obligaré a estudiar religión, a tomar su primera comunión y a asistir a todas las misas dominicales que les toquen por imperativo legal siempre que no impliquen mi asistencia. A partir de ese momento, que hagan lo que les dé la gana.
Yo ejerceré de padre ejemplar y la propia iglesia me hará el trabajo sucio.
Pero qué torpes llegan a ser.
2 comentarios:
tú mételes ideas revolucionarias, libertad de expresión y arte contemporaneo. Ya verás como te salen bien.
Yo también fui a un colegio de curas y hasta me confirmé. Y ya ves soy casi un chico "normal".
Quítate el "casi", los anormales son ellos.
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